Welcome to Paradise

Página en construcción. Estará lista cuando la paja no le gane a la editora/escritora (o cuando photoshop se porte bien).
Si alguien sabe cosas que empiecen con la letra M, comente acá!

21 oct. 2013

I was there

Una banda comienza a aparecer en todos los sitios que visito el día de hoy, acompañada de largos párrafos llenos de recuerdos y buenos sentimientos. Hace tres años, Green Day se presentaba en la Costanera Sur, en Buenos Aires, a tan sólo dos horas de mi casa, y hoy todos conmemoran esa fecha, esa fiesta. Highlight: all night.
Todo lo que cambié después de esa fecha es imposible de explicar en pocas palabras. Cuando salí de ese recital de verdad estaba convencida de que después de mucho tiempo, uno de mis más grandes sueños en la vida estaba realizado. Había tenido a las tres personitas que me volvían loca a tan sólo metros, el mismo Mike Dirnt se comunicó conmigo por medio de gestos en varias ocasiones, al principio conociéndome, al final tirándome gestos como para que aguante un poco más, después de ese largo día, sólo un poco más para el final. Billie Joe no le regaló miradas a nadie. Era un demonio hecho fuego, rebotaba por todo el escenario, cantando, gritando, haciendo bailar su guitarra, emocionado como el público que tenía adelante. Los tres eran tal cual me los imaginaba, no perfectos, pero sí perfectos en base a la impresión que me daban a mí. Después de eso, no sabía qué más quería esperar en la vida. Claro que es una forma de decir, sí tenía otras metas a largo plazo, y capaz que haber cumplido ese sueño me motivó aún más. Pero a lo que voy es que la felicidad que sentí era tan grande, tan infinita, que creí que mi corazón no lo iba a soportar.
En cierto momento, durante el recital, tuve que detenerme a llorar, a descargar un poco todo eso que ya era tan difícil de contener. Creo que cientos de personas me vieron en ese momento, porque casualmente (o no tan casual) las cámaras me captaron medio sollozando y transmitieron mi cara en la pantalla como para que todo el Pepsi Music se emocione con la negrita esa que estaba aplastada contra la valla. Sonaba 21 Guns. Ni en ese momento ni ahora es de los temas que más me emocionan, pero era así. Era casi el final, llegando a las últimas canciones y ya no lo podía soportar. Me había aguantado estar despierta desde las 2 de la madrugada, habiendo dormido cuatro horas, viajado en tren con gente que se iba a laburar; más tarde, la fila, horas de estar ahí, tratando de contener la ansiedad con María y recorriendo el lugar con Lily y Lulu, mis hermosas amigas, encontrando, entre otros, a Renacuajo, Romi, Gise, y ya ni me acuerdo quiénes más, y todo eso no terminaba ahí, sino que continuaba con la famosa y tan recordada valla que se cayó, que tiramos cuando no aguantábamos más, la carrera hasta la nueva fila para finalmente ingresar, y por fin el escenario en frente nuestro. Después de eso, fueron las cinco horas más agonizantes de mi vida, aplastada ahí adelante, viendo que pasaba una banda, y después otra, tengo un leve recuerdo de haber prestado atención a Bulldog, y cuando salió Massacre ya se me acalambraban las piernas. Nos divertimos bardeando al gordo, ahora me da un poco de culpa (mentira). Lo que siguió fue fiesta. Casi entrando en shock cuando salieron ellos (POR DIOS, BILLIE JOE ERA REAL), pero después fue una fiesta con todas las letras. Bailamos, pogueamos, gritamos, un público del cual estoy muy orgullosa, porque no dejamos de gritar ni cantar en ningún momento. Si Green Day no tocaba nada, la música la hacíamos nosotros, miles de personas que venían de todo el país, sólo por ellos.
Espero, realmente espero el día de hoy que ellos tengan aunque sea una mínima idea de todo lo que movieron ese día en mí y en muchas otras personas. Cómo esas tres personas y sus acompañantes (Jason White, Jason Freese y el tipo de atrás que nunca nadie junó), nos hicieron pasar a muchos el mejor día de nuestras vidas. Hasta el día de hoy, sigue siendo el mejor para mí. Cuando terminaron, las lágrimas de despedida cayeron rápido. Aprecio mucho a los fans que compartieron ese lugar conmigo (porque como dijimos alguna vez, los fans de Green Day son los mejores), me sentí realmente comprendida cuando miré y todos les pedían con la mirada que se queden, una canción más, un segundo más. Y creo que también entendí a un tipo que en cierto momento se paró al lado mío y se puso a llorar. No es tristeza, es felicidad. Para mí siempre van a ser los que transformaron mi vida, los que me mostraron el camino que quería seguir. Y gracias a eso, hoy tengo lo que me hace más feliz, que es la música, mi guitarra y mi canto. Ya nadie me lo va a poder sacar. El trabajo está hecho.
Con todas esas palabras cursis y estúpidas dichas, les vuelvo a decir gracias a Green Day por enseñarme tanto. ♥