Welcome to Paradise

Página en construcción. Estará lista cuando la paja no le gane a la editora/escritora (o cuando photoshop se porte bien).
Si alguien sabe cosas que empiecen con la letra M, comente acá!
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12 jun 2011

Maybe we'll meet again someday...

Comenzar a describir ésto es una de las cosas más extrañas que tuve que hacer alguna vez, porque si tengo que pensar qué es precisamente lo que siento, creo que sería muy difícil de definir con una sola palabra. No sé ni siquiera si existe un conjunto de palabras para hacerlo.
Dejé que varios sentimientos "murieran" hace un tiempo. Porque empecé a visitar otros lugares, a conocer gente nueva, a relacionarme más con otros que ya conocía, y ahora los cercanos son muy distintos a los que antes eran la gente que consideraba cercana. Y creo que empezar a estudiar y hacer otras actividades, salir con amigos los fines de semana, ocuparme de mis hermanas, hacer cualquier cosa, y a la vez, alejarme de uno de los lugares que considero mi hogar, mantuvo mi cabeza tan ocupada que no tenía tiempo para pensar en si esos sentimientos de verdad habían muerto. Tal vez estaban sólo enterrados en algún lugar muy profundo, luchaban por salir, pero yo no lo permitía, simplemente porque no me hacía bien.
¿Qué pasaba del otro lado? ¿Qué pensaba mi música de ésto? ¿Me guardaba cierto rencor por haberla abandonado y ni siquiera haberme acordado de ella ni de la manera más insignificante? ¿Cómo es que pude enterrar ese sentimiento tan grande, tan profundo, tan bien tapado...?
Pero ayer pensé mucho en ésto, porque al final estuve de vuelta. Here we go again... Estaba de vuelta, y volvía a pensar en las mismas cosas que antes. De repente, pensé otra vez en las mismas preguntas que daban vueltas por mi cabeza meses atrás, las mismas que a veces no me permitían dormir, o que me hacían sentir un extraño dolor en el pecho. ¿Qué soy exactamente para esa persona, quién soy en su vida? ¿Qué tanto necesitó mi presencia, qué tan mal estuve al no haber recurrido a él? Porque estuve mal, pero él también lo estuvo...
Y recordaba que una de las últimas veces que nos habíamos visto me había comunicado, que al final, esté yo o no, él iba a dejar éste lugar. Lo dijo y noté un breve silencio, casi imperceptible, en el que sentí como si todo mi mundo se diera vuelta. Y no lo vi mirarme a los ojos, lo escuché bajar la voz. Alguien estaba dejando éste lugar. Y después yo me fui, para dejarlo también. Lo dejé, porque no podía quedarme y verlo partir primero a él. Antes tenía que hacerlo yo. Ese, mi hogar, el lugar que me contuvo los últimos años de mi vida, estaba ahora más irreconocible que nunca. Por empezar, sabía que ya no había nadie ahí que valiera realmente la pena. Y por otro lado, había encontrado otro lugar que nunca sería mi hogar, sino mi futura cárcel, durante los próximos años. Me acompañaba sólo mi guitarra, mis canciones, mis recuerdos. La casa estaba vacía.
Y después de este tiempo, que me parecieron siglos, me pasaron otras cosas que me cambiaron demasiado. Creo que en muy poco tiempo vi un par de cosas de manera muy distinta a cómo las veía antes. De repente, me encontraba dándole importancia a un examen, me encontraba delante de un piano (no era una guitarra... no era una guitarra), visitando a mi pequeña sobrina, saliendo con otra gente, ocupada con un proyecto por el medio ambiente, buscando un trabajo, dando clases y recibiéndolas... Toda mi rutina se alteró, y así también mis pensamientos. Miré hacia otro lado, y ahí estaban algunas personas que siempre habían estado y que no había visto antes. O me di cuenta de que podía sentir cosas por otras personas, y de repente me encontré pensando en alguien que antes tampoco estaba.
Cuando desenterré esos sentimientos que habían quedado tapados, pensé y me pregunté las mismas preguntas que me había hecho antes, pero descubrí que ya no había dolor. Sabía que no podía asegurar nada hasta que viera a esa persona, pero cuando la volví a ver, me sentí feliz. Feliz porque nos habíamos necesitado, porque nada había cambiado, y porque nos conocíamos más de lo que creíamos. Y los silencios formaban parte de nuestra comprensión. Los dos podíamos entender nuestros silencios. Pero no sentía lo mismo que antes. Ya sabía que iba a ser la última vez que iba a volver a verlo. Y si hay algo que puede sacarme lágrimas es justamente el hecho de que no voy a volver a verlo, de que ahora nos separará un océano. Soy feliz de haberme cruzado con él en mi camino, una persona de la que adquirí muchos conocimientos, con la que compartí muchas risas, momentos ridículos, sentimientos también, porque lo que queríamos expresar, lo expresábamos juntos. Una de las pocas personas que me hizo sentir algo distinto alguna vez... Fue la primera persona que me hizo ver las cosas de una forma distinta. Y aunque siempre hubo cosas que no pude sacarle del todo, me encantaba justamente lo cerrado que era, lo mucho que no contaba las cosas, y al final terminé descubriendo muchas sin querer. Hoy lo vi solo, porque seguramente no fui la única que lo dejó ir, aunque puede que me equivoque. Hoy hicimos lo que mejor sabemos hacer los dos, y se va para continuar su viaje, para continuar su camino, para hacer su vida a su manera.
Yo te dejo ir. Se me hizo más fácil de lo que creí, y simplemente porque veo las cosas mucho más claras ahora. Mi amigo, mi guía, la persona que alguna vez quise tener, pero que ahora no tendría aunque tuviera oportunidad. A él lo dejo ir. Buen viaje.

22 may 2011

Under Control

I don't want to waste your time... I don't want to waste your time. I just want to say... - I've got to say, we worked hard, darling. We don't have no control, we're under control.

I don't want to do it your way. I don't want to do it your way. I don't want to give it to you, your way. I don't want to know...

I don't want to change your mind, I don't want to change the world. I just want to watch it go by. I just want to watch you go by. We were young, darling... We don't have no control; we're out of control.

I don't want to do it your way. I don't want to do it your way. I don't want to give it to you, your way. I don't want to know...

I don't want to change your mind. I don't want to waste your time. I just want to know you're alright. I've got to know you're alright... You are young, darling, for now, but not for long...

Under control.

8 oct 2010

Mi música

¿Qué tan feliz se ponía al verlo sonreír? Lo miraba a los ojos y oía su risa. Era inmensamente feliz. Estaba en el lugar que quería estar, y el que no cambiaría por ningún otro. No pedía nada, porque no se acordaba que existía un mundo más allá. Lo escuchaba a él, lo entendía, obedecía y le daba su opinión. Compartían aquellos momentos normalmente. Él la escuchaba también, aunque a veces ella prefería callar y aunque a veces no podía mirarlo a los ojos. No a sus ojos.
Su música le llenaba el alma. Podía oírla durante horas. Esa era la música que alegraba su día. Y toda la semana, impaciente, esparaba para verlo aunque sea unos instantes. Sentir que podía divertirse y comportarse con la naturalidad con la que se comportaba con sus amigos, sólo que disfrutaba más verlo a él. Quería contarle sus secretos y quería saber los de él. Quería cantarle sus canciones y oír las de él. Compartir sus gustos y que le gusten las cosas que le gustaban a él. Quería saber más. Quería confesarle tantas veces todas esas cosas, y que él le confiese a ella mucho más. Pero sólo podía valerse de fantasías. Afortunadamente, soñar es gratis.
Y llegó a un punto en el que no le importaba ser obvia ante los demás o él mismo. Porque le encantaba permanecer con su vista fija en él, con la excusa de que le escuchaba atentamente, pero además de eso, lo observaba y escuchaba mucho más. La pasión de sus palabras, el entusiasmo de sus ideas y la expresión de diferentes tonos sarcásticos que sabía emplear a la perfección. Recordaba que le encantaban las comidas dulces, porquerías que también le encantaban a ella, y siempre pensaba en él entonces, cuando pasaban aquellos sabores por su paladar. Dulce como su persona. Dulce como su amor.
En sus sueños, ellos estaban juntos, como siempre, pero él sabía de qué manera se miraban. Eran ojos distintos, los ojos con los que probablemente miraba a otra persona, pero no a ella, que le habría encantado ser dueña de sus ojos. En sus sueños, estaban juntos, y no veían un fin. Los días pasaban, y ella cada vez adoraba más despertar en la mañana y observarlo dormir, o ser despertada por sus caricias. Él era su música.
Él, que de música llenaba su vida, también la llenaba de sueños. Y ella era feliz cuando lo veía. Pocas veces se sentía mal por aquello, porque no quería ser egoísta. ¡Qué más le habría gustado a ella que llenarle de sueños a él también!