Creo que debería ponerme a ordenar las actividades que quiero realizar durante el día, pero eso sólo desordenaría más el no-horario que suelo cumplir en vacaciones.
En si, mi rutina varia bastante, pero siempre es básicamente lo mismo: Despertar cerca de las tres de la tarde, desayunar, hacer nada por ahí (porque después del desayuno es cuando varía la rutina), y "hacer nada" puede significar escuchar música, leer, estudiar para la materia que debo rendir, ir a la casa de mi abuela a estudiar o comer alguno de los postres que suele preparar; después de que termina ese lapso de tiempo en el que hago nada, me baño, a veces ceno con mi familia, y me siento en la computadora, donde nuevamente varían mis actividades. A veces escribo, aunque cerca de las ocho de la noche hasta más de las diez es muy difícil concentrarse: mi mamá ve la tele, mis hermanas todavía están despiertas, dos televisores prendidos, mucho ruido... No es del todo agradable para mi pequeño cerebro. Así que eso lo dejo para más tarde. Entonces entro a la GDH, a twitter, me comunico con el mundo, todo eso hasta las nueve y media, más o menos, cuando me levanto para ver la única novela que empecé a ver después de mucho tiempo de no mirar televisión: Los Únicos. Y eso creo que se lo debo a Nicolás Cabré, porque él, más una comedia, más Mariano Martinez para que lo delire, es igual a "Celeste muere". Cuando termina, vuelvo a la computadora. Más a la noche, vienen mis hermanas y vemos algunos capítulos de series de anime que nos fascinan bastante. Por ahora vemos Inuyasha, y nos hiperventilamos las tres a la vez por todo, odiamos a Kikyo a la vez y demás... Así podemos estar hasta muy tarde, mientras yo interrumpo a veces para hacer comentarios en twitter o cosas similares.
Pero son ahora casi las cuatro y media de la madrugada y sé que cuando me vaya a acostar voy a agarrar mi maldito libro de Harry Potter y no voy a dejar de leer hasta que sea casi de día. No me agrada haber cambiado tanto mi horario de sueño, porque la semana que viene también voy a tener que levantarme temprano para enfrentarme a la mesa de examen (cosa que si no paso, me va a impedir anotarme para hacer el CBC este año). A la vez, todavía tengo que pasar todo lo que hablamos en la reunión por lo de Green Day Across the World en limpio, hacer el cronograma de actividades, hablar con una chica por el blog, seguir escribiendo, averiguar varias cosas, averiguar las fechas de inscripción del conservatorio, averiguar la inscripción de inglés, tener una vida social normal con mis amigos, seguir quitándome la ansiedad de saber qué carajo va a pasar en los capítulos que me faltan ver de la serie, leer un poco más...
Creo que si me organizo, puedo hacer todo, ¿no? No sé qué piensen ustedes. Personalmente, creo que si intento organizar un poco mis actividades, voy a enredarme un poco más en mi desorden, para terminar generando un caos. Por ahora, me voy a meter en la cama, para ver si así los mosquitos dejan de torturarme.
Welcome to Paradise
Página en construcción. Estará lista cuando la paja no le gane a la editora/escritora (o cuando photoshop se porte bien).
Si alguien sabe cosas que empiecen con la letra M, comente acá!
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Mostrando entradas con la etiqueta GDH. Mostrar todas las entradas
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15 feb 2011
28 dic 2010
2010... That fucking year
Hoy es 28 de diciembre del 2010, y a días de terminar el año, me decido a reflexionar un poco sobre algunas cosas que me pasaron, principalmente sobre lo mejor que me pasó en la vida [Green Day] y sobre lo peor que me pasó [la escuela].
Vamos a hablar primero sobre lo malo. Resulta que en sí, todo este año estuvo cargado de emociones muy fuertes, de momentos que sé que por más que quiera, no me voy a olvidar NUNCA. Sabía que este era el año en que por fin iba a poder ir a un recital de la banda que me cambió la vida; sabía que este era el año en que terminaba definitivamente la escuela, ya nada más de "andar con mochilas y amargos recuerdos", y por fin a estudiar algo de mi interés; supe después que iba a ser tía por primera vez, y ahora ya estoy ansiosa, porque en cualquier momento llega Isis a este mundo; más tarde supe otras cosas que tampoco me agradaron demasiado, y conocí gente hermosa. Todo en un año, y probablemente por eso variaron tanto mis emociones.
El colegio... That fucking place. Se podría decir que de mis tres años de polimodal, este fue el peor. Terminé por desepcionarme más, por darme cuenta de que hay gente que tan sólo con diecisiete o dieciocho años ya tiene la mente jodida y que no va a cambiar. Me di cuenta de que ya ni por ellos se puede hacer nada, que están encerrados, en su burbuja, y lo único que resta es mantenerse vivo. Claro que probablemente [muy probablemente] también estoy jodida. Lo único que me restó fue pensar en que no todo el mundo es igual, que hay personas que tienen la mente un poco más abierta, más abierta que yo y mucho más abierta que otras personas. Lástima que me crucé con pocas...
Empecé el año creyendo que iba a irme de viaje, sólo por mis dos amigos, para pasarlo bien, tener lindos recuerdos en la nieve, grabarnos haciendo estupideces, y demás cosas que suelen disfrutar la gente de mi edad. Al final, terminé peleada con la mitad de mi curso y casi sin poder respirar esas cinco horas encerrada en mi salón. ¿Lo que me mantenía viva? Mis amigos. El hecho de que ya era lo último. Saber que afuera me esperaba algo un poco más parecido a la libertad. Y mientras tanto, ahí adentro había discusiones, el ambiente era pesadísimo, perdía tiempo en materias inútiles que no me van a llevar a ningún lado, pasé frío, calor, hambre. Más discusiones, aguantar más injusticias, tratar de encontrarle el lado positivo. Todo eso, cinco días a la semana, cinco horas al día, y los únicos dos días que salíamos una hora antes eran una bendición. Evidentemente, este año no saqué nada bueno de la escuela, que sólo era un tormento permanente. Fue muy distinto a los años anteriores, o será, probablemente, que antes todo me importaba mucho menos. Creo que crecí un poco.
A la entrega de medallas fui solamente por mi vieja y por mi abuela, punto final. Es así, no lo voy a negar a nadie porque me parece una hipocrecía. Desde que llegué a la escuela ese día me dieron ganas de salir corriendo. Fue lindo igual ver a los que realmente valían la pena, que casualmente, tampoco tenían demasiadas ganas de asistir. Pero una vez que entramos, donde estaban todos los demás, pasaban canciones que decían cosas como "recuerdos que no voy a olvidar" o esas cursilerías que siempre ponen sobre la amistad en la escuela. ¿Recuerdos? Claro, lindísimos recuerdos. Lindísimo el recuerdo de la piña en la cabeza que me metieron, lindísimo recordar que tenía compañeros que quisieron cagarnos, más lindo el recuerdo de que durante semanas no nos dirigió la palabra nadie, la mitad del curso porque no odiaban y la otra mitad porque no querían meterse en el quilombo. Lindísimos todos esos recuerdos, muy lindo acordarse de lo que sufrió mi vieja por mí, porque sabía que yo no me sentía bien con todo lo que pasaba. Lindo también haberselo ocultado a mi viejo, que ya bastantes problemas tenía con mi abuelo como para encima enterarse a fondo de todo lo que pasaba. Muy hermoso, por supuesto.
¿Y saben qué? No me lo voy a olvidar jamás. Nunca me lo voy a olvidar. Porque cuando me pregunten si no extraño la escuela, la respuesta va a ser directamente NO. No la extraño ni la voy a extrañar nunca. Sí hay cosas que sé que aprecio mucho, como esas mañanas de invierno, en que nos escapábamos del salón con Belu y nos íbamos al bufet, del lado de afuera, donde daba el sol de frente, poníamos música y simplemente estábamos, o las veces que nos habremos quedado horas después de clases en el ciber de en frente, con personas que este año no nos dirigieron la palabra. Las veces que nos íbamos con Alan y Martin a dar vueltas, las veces que nos engancharon boludeando y casi nos sancionan [y el chamuyo que nos salvó], o las tres veces que sí nos sancionaron, por reírnos de las caras que Juan hacía cuando cantában el himno, o cuando nos salimos de clases y no tuvimos ninguna excusa buena, un montón de cosas. Pero realmente, no volvería a la escuela sólo por vivir esos momentos. Porque todo lo demás lo supera. No solamente mis compañeros, porque desde que entré en octavo que me vengo quejando con los directivos por cosas que me parecen injustas, sin ser escuchada. No volvería nunca, no quiero. Ya me quité el cartel que dice "pegue que no duele", por lo menos momentáneamente. Hay que ver con qué me encuentro en esta "nueva etapa" que voy a comenzar.
Pero otra cosa que me mantenía viva, que me mantuvo viva por mucho tiempo, era Green Day. Porque desde que supe que los amaba y comenzaron a cambiar mi vida, supe también que no podía morirme sin verlos en un recital. Por lo menos para gritarles "gracias" y que mi grito se confunda con los gritos de todos los demás. Cumplido, ya me siento realizada. Porque gracias a ellos tres, mi vida comenzó a tomar otro rumbo, o tomó otro rumbo directamente. Entendí sus letras y mi cabeza se abrió, pude ver muchas cosas con mejor claridad. Entendí todo lo que me decían, entendí sus mismas contradicciones y las cosas que siempre dejaron más que claras. Y a raíz de eso, conocí muchas otras cosas. Escuché a mis bandas favoritas, leí mi libro favorito, conocí a mis mejores amigos, supe a qué iba a dedicar mi vida, creí en cosas nuevas y dejé de creer otras, comprendí lo que se supone que debo ser. Porque ellos llegaron cuando estaba creciendo y me enseñaron mucho de lo que sé. Gracias es poco, porque encima de todo, vinieron hasta acá y dieron un show para mí. Sí, para mí y cuarenta mil personas más, y fue el mejor show en la historia de Green Day. ¿Gracias? Me las meto en el culo, jamás voy a poder expresarles con palabras todo lo que significan para mí.
Es por eso que desde mayo, cuando nos enteramos la fecha, y desde el 28 de mayo, cuando tuve la entrada en mis manos, hasta aquel maravilloso 22 de octubre, el gran pensamiento que ocupaba mi mente era Green Day. Soportaba todo por Green Day, lo retenía todo por ellos, porque lo demás, ya no me importaba. No me importaba ir al viaje de egresados, porque iba a ir a verlos a ellos, no me importaba pasar horas y horas en la escuela, porque sabía que por tres horas iban a estar tocando para mí.
¿Otras cosas que me pasaron? [Si creen que corté mi discursito sobre "lo que sentí por Green Day este año" a propósito para no extenderme, creen bien.] Bueno, me enteré que voy a ser tía, como ya dije. Esa fue una de las razones por las que no fui al viaje. Belu no iba a ir, y era, además de Alan, mi única mejor amiga en mi curso. Si no iba ella, ¿qué íbamos a hacer nosotros? Bancarnos a los demás, claro. Además, hasta ese momento no sabía en qué fecha iba a ser el viaje y el recital, y si coincidían, ya daba por hecho de que al viaje no iba. No me iba a perder a Green Day por nada del mundo. Así que nos bajamos los tres, y después se bajaron otros más. Ahora, la panza ya está de nueve meses [casi] y esta semana ya voy a conocer por fin a Isis ♥. Estoy conteniéndome todo el tiempo de mandar un mensaje preguntando "¡¿ya salió la pendeja?!", porque si lo hago, Belu me va a pegar (?).
Además de ésto, conocí a gente muy kopada. A los de la GDH, a gente nueva en La Fonola, en otros lados, mucha gente que llegó y con la que es genial compartir momentos.
Por esas cosas y muchas otras, en el 2010 me pasó lo mejor de mi vida y lo peor de mi vida. No fue para nada aburrido, porque tengo un montón de recuerdos distintos. Hay que ver cómo me trata la nueva década, si es que en el 2012 no se termina el mundo.
Vamos a hablar primero sobre lo malo. Resulta que en sí, todo este año estuvo cargado de emociones muy fuertes, de momentos que sé que por más que quiera, no me voy a olvidar NUNCA. Sabía que este era el año en que por fin iba a poder ir a un recital de la banda que me cambió la vida; sabía que este era el año en que terminaba definitivamente la escuela, ya nada más de "andar con mochilas y amargos recuerdos", y por fin a estudiar algo de mi interés; supe después que iba a ser tía por primera vez, y ahora ya estoy ansiosa, porque en cualquier momento llega Isis a este mundo; más tarde supe otras cosas que tampoco me agradaron demasiado, y conocí gente hermosa. Todo en un año, y probablemente por eso variaron tanto mis emociones.
El colegio... That fucking place. Se podría decir que de mis tres años de polimodal, este fue el peor. Terminé por desepcionarme más, por darme cuenta de que hay gente que tan sólo con diecisiete o dieciocho años ya tiene la mente jodida y que no va a cambiar. Me di cuenta de que ya ni por ellos se puede hacer nada, que están encerrados, en su burbuja, y lo único que resta es mantenerse vivo. Claro que probablemente [muy probablemente] también estoy jodida. Lo único que me restó fue pensar en que no todo el mundo es igual, que hay personas que tienen la mente un poco más abierta, más abierta que yo y mucho más abierta que otras personas. Lástima que me crucé con pocas...
Empecé el año creyendo que iba a irme de viaje, sólo por mis dos amigos, para pasarlo bien, tener lindos recuerdos en la nieve, grabarnos haciendo estupideces, y demás cosas que suelen disfrutar la gente de mi edad. Al final, terminé peleada con la mitad de mi curso y casi sin poder respirar esas cinco horas encerrada en mi salón. ¿Lo que me mantenía viva? Mis amigos. El hecho de que ya era lo último. Saber que afuera me esperaba algo un poco más parecido a la libertad. Y mientras tanto, ahí adentro había discusiones, el ambiente era pesadísimo, perdía tiempo en materias inútiles que no me van a llevar a ningún lado, pasé frío, calor, hambre. Más discusiones, aguantar más injusticias, tratar de encontrarle el lado positivo. Todo eso, cinco días a la semana, cinco horas al día, y los únicos dos días que salíamos una hora antes eran una bendición. Evidentemente, este año no saqué nada bueno de la escuela, que sólo era un tormento permanente. Fue muy distinto a los años anteriores, o será, probablemente, que antes todo me importaba mucho menos. Creo que crecí un poco.
A la entrega de medallas fui solamente por mi vieja y por mi abuela, punto final. Es así, no lo voy a negar a nadie porque me parece una hipocrecía. Desde que llegué a la escuela ese día me dieron ganas de salir corriendo. Fue lindo igual ver a los que realmente valían la pena, que casualmente, tampoco tenían demasiadas ganas de asistir. Pero una vez que entramos, donde estaban todos los demás, pasaban canciones que decían cosas como "recuerdos que no voy a olvidar" o esas cursilerías que siempre ponen sobre la amistad en la escuela. ¿Recuerdos? Claro, lindísimos recuerdos. Lindísimo el recuerdo de la piña en la cabeza que me metieron, lindísimo recordar que tenía compañeros que quisieron cagarnos, más lindo el recuerdo de que durante semanas no nos dirigió la palabra nadie, la mitad del curso porque no odiaban y la otra mitad porque no querían meterse en el quilombo. Lindísimos todos esos recuerdos, muy lindo acordarse de lo que sufrió mi vieja por mí, porque sabía que yo no me sentía bien con todo lo que pasaba. Lindo también haberselo ocultado a mi viejo, que ya bastantes problemas tenía con mi abuelo como para encima enterarse a fondo de todo lo que pasaba. Muy hermoso, por supuesto.
¿Y saben qué? No me lo voy a olvidar jamás. Nunca me lo voy a olvidar. Porque cuando me pregunten si no extraño la escuela, la respuesta va a ser directamente NO. No la extraño ni la voy a extrañar nunca. Sí hay cosas que sé que aprecio mucho, como esas mañanas de invierno, en que nos escapábamos del salón con Belu y nos íbamos al bufet, del lado de afuera, donde daba el sol de frente, poníamos música y simplemente estábamos, o las veces que nos habremos quedado horas después de clases en el ciber de en frente, con personas que este año no nos dirigieron la palabra. Las veces que nos íbamos con Alan y Martin a dar vueltas, las veces que nos engancharon boludeando y casi nos sancionan [y el chamuyo que nos salvó], o las tres veces que sí nos sancionaron, por reírnos de las caras que Juan hacía cuando cantában el himno, o cuando nos salimos de clases y no tuvimos ninguna excusa buena, un montón de cosas. Pero realmente, no volvería a la escuela sólo por vivir esos momentos. Porque todo lo demás lo supera. No solamente mis compañeros, porque desde que entré en octavo que me vengo quejando con los directivos por cosas que me parecen injustas, sin ser escuchada. No volvería nunca, no quiero. Ya me quité el cartel que dice "pegue que no duele", por lo menos momentáneamente. Hay que ver con qué me encuentro en esta "nueva etapa" que voy a comenzar.
Pero otra cosa que me mantenía viva, que me mantuvo viva por mucho tiempo, era Green Day. Porque desde que supe que los amaba y comenzaron a cambiar mi vida, supe también que no podía morirme sin verlos en un recital. Por lo menos para gritarles "gracias" y que mi grito se confunda con los gritos de todos los demás. Cumplido, ya me siento realizada. Porque gracias a ellos tres, mi vida comenzó a tomar otro rumbo, o tomó otro rumbo directamente. Entendí sus letras y mi cabeza se abrió, pude ver muchas cosas con mejor claridad. Entendí todo lo que me decían, entendí sus mismas contradicciones y las cosas que siempre dejaron más que claras. Y a raíz de eso, conocí muchas otras cosas. Escuché a mis bandas favoritas, leí mi libro favorito, conocí a mis mejores amigos, supe a qué iba a dedicar mi vida, creí en cosas nuevas y dejé de creer otras, comprendí lo que se supone que debo ser. Porque ellos llegaron cuando estaba creciendo y me enseñaron mucho de lo que sé. Gracias es poco, porque encima de todo, vinieron hasta acá y dieron un show para mí. Sí, para mí y cuarenta mil personas más, y fue el mejor show en la historia de Green Day. ¿Gracias? Me las meto en el culo, jamás voy a poder expresarles con palabras todo lo que significan para mí.
Es por eso que desde mayo, cuando nos enteramos la fecha, y desde el 28 de mayo, cuando tuve la entrada en mis manos, hasta aquel maravilloso 22 de octubre, el gran pensamiento que ocupaba mi mente era Green Day. Soportaba todo por Green Day, lo retenía todo por ellos, porque lo demás, ya no me importaba. No me importaba ir al viaje de egresados, porque iba a ir a verlos a ellos, no me importaba pasar horas y horas en la escuela, porque sabía que por tres horas iban a estar tocando para mí.
¿Otras cosas que me pasaron? [Si creen que corté mi discursito sobre "lo que sentí por Green Day este año" a propósito para no extenderme, creen bien.] Bueno, me enteré que voy a ser tía, como ya dije. Esa fue una de las razones por las que no fui al viaje. Belu no iba a ir, y era, además de Alan, mi única mejor amiga en mi curso. Si no iba ella, ¿qué íbamos a hacer nosotros? Bancarnos a los demás, claro. Además, hasta ese momento no sabía en qué fecha iba a ser el viaje y el recital, y si coincidían, ya daba por hecho de que al viaje no iba. No me iba a perder a Green Day por nada del mundo. Así que nos bajamos los tres, y después se bajaron otros más. Ahora, la panza ya está de nueve meses [casi] y esta semana ya voy a conocer por fin a Isis ♥. Estoy conteniéndome todo el tiempo de mandar un mensaje preguntando "¡¿ya salió la pendeja?!", porque si lo hago, Belu me va a pegar (?).
Además de ésto, conocí a gente muy kopada. A los de la GDH, a gente nueva en La Fonola, en otros lados, mucha gente que llegó y con la que es genial compartir momentos.
Por esas cosas y muchas otras, en el 2010 me pasó lo mejor de mi vida y lo peor de mi vida. No fue para nada aburrido, porque tengo un montón de recuerdos distintos. Hay que ver cómo me trata la nueva década, si es que en el 2012 no se termina el mundo.
12 jun 2010
Entrevista de la semana
Éste mes en el foro Sirens of Decay, comencé a hacer entrevistas semanales a los usuarios. El fin de todo esto es que podamos conocernos mejor entre todos y compartamos intereses y opiniones sobre ciertas cosas, y a la vez, que los usuarios puedan decir cosas que probablemente no tuvieron la oportunidad de decir en alguno de los temas.
La primer entrevistada fue Ale, y estuve bastante conforme con lo que salió de esa charla, fue muy entretenido. Pueden leer la entrevista haciendo clic acá.
Hace sólo un rato, tuve el placer de entrevistar a otro de los administradores del foro :sherlock: La entrevistada de ésta semana fue Amanda, y pueden leer haciendo clic acá.
That would be, y si no están registrados, WHAT THE FUCK ARE YOU WAITING FOR? Entra a Sirens of Decay, y únete o SUCKÉALA! (:
La primer entrevistada fue Ale, y estuve bastante conforme con lo que salió de esa charla, fue muy entretenido. Pueden leer la entrevista haciendo clic acá.
Hace sólo un rato, tuve el placer de entrevistar a otro de los administradores del foro :sherlock: La entrevistada de ésta semana fue Amanda, y pueden leer haciendo clic acá.
That would be, y si no están registrados, WHAT THE FUCK ARE YOU WAITING FOR? Entra a Sirens of Decay, y únete o SUCKÉALA! (:
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