- Hace mucho no hago un coso de estos, así que los aburridos pueden leer si quieren.
- 1: If you were of the opposite gender, what name would you want to have?
- Mmm... Tal vez Charly o Julian.
- 2: If you could witness any historical event in person, which one would it be and why?
- La guerra de Vietnam, el movimiento hippie y todo eso. Igual creo que no me gustaría estar obligada a presenciar ninguno. Todos los eventos históricos que me interesan en general son sangrientos o muy malos momentos.
- 3: What kind of sandwich best describes your personality?
- Galletita de agua, dulce de leche, manteca, galletita. Oh sí. No sé si me describe, pero aguante.
- 4: If your crush or significant other were to turn in to a ferret, what would you do? Would you still like/love them?
- ... ¿Qué carajos?
- 5: If you became dictator of your country, and you can enact one law that could not be repealed once you are forcibly removed from office, what would that law be?
- Ay, me da paja, se me ocurren muchas. Una ley musical es la primera que se me ocurrió, para que al músico se le pague como corresponde por su trabajo. De ahí hay muchas maneras, pero en fin.
- 6: What is your opinion of Canada?
- Me preocupan más las pirañas.
- 7: What is your patronous?
- Un tigre.
- 8: If you could change your skin color to anything outside of the natural palette of skin colors, what color would you choose?
- Verde, como los sims.
- 9: What was the last movie you chose not to watch?
- Sherlock Holmes. Pero ya la voy a elegir en algún momento, cuando se me pase la paja.
- 10: If you were a farmer, what would you grow?
- Jejejeje lechuga.
Welcome to Paradise
Página en construcción. Estará lista cuando la paja no le gane a la editora/escritora (o cuando photoshop se porte bien).
Si alguien sabe cosas que empiecen con la letra M, comente acá!
Si alguien sabe cosas que empiecen con la letra M, comente acá!
8 sept 2013
Blah, blah, blah...
21 ago 2013
Sun
Siento que estoy en verano nuevamente. Este momento de mi vida es verano.
Desde que tuve dieciséis años en adelante, siento que cada etapa de mi vida fue una estación diferente. Sin importar el clima, cuando tenía esa edad, vivía constantemente en verano. Un verano caluroso, movido, divertido. Mi vida era tan colorida y alegre, tan llena de brisas cálidas, que me arrastraban despreocupadas por todos los lugares que vi, que visité. Me aferraba al valor de una amistad que defendía con uñas y dientes, porque me sentía viva, sentía el sol deslumbrarme cada vez que salía y no recuerdo nunca haber bajado la cabeza. No sé si todo esto era exactamente bueno. No había un equilibrio entre lo bueno y lo malo, o mejor dicho, entre lo que yo sentía bueno o malo. Porque de hecho, pasaron cosas malas, cosas horribles, pero me sentía tan agresiva e inquieta que tal vez a lo malo prefería escupirlo y hacerle "fuck you" desde lejos. El verano interminable, que duró desde que tuve dieciséis hasta que tuve casi dieciocho años, fue una etapa de, bueno, sí, rebeldía (aunque no me cae bien esa palabra usada en mí), o mejor dicho, arrogancia. Ahora siempre es viernes, cantaba, y con razón. Mi vida echaba fuego.
Después de eso, como el orden de la naturaleza lo indica, vino el otoño. Que empezó también en el otoño en el que cumplí la mayoría de edad. Fue una etapa que reconozco más corta y de cambios bruscos que, si lo pienso ahora, tal vez no fueron tan reflexivos. Al calificar mi vida desde hace cinco años hasta ahora, trato de calificarla de alguna forma en la que se entienda lo que pasaba por mi mente, y cómo es que todo eso hacía reaccionar a mi cuerpo. No sé para qué o para quién, creo que para mí misma. Últimamente, todo lo que hago lo hago para mí misma. Y no pasaba lo mismo entonces; recién en ese otoño empecé a cuestionar los grandes pilares de mi ideología, forma de pensar, como quiera usted lector llamarle. Pilares que yo misma había creado, y que pensaba (de ahí la "arrogancia") que iba a mantener para siempre. Al comenzar a meterme en situaciones que cuestionaban todo lo que yo había defendido alguna vez sobre la vida, empecé a pensar en que una lucha a nivel interno se estaba por desatar en cualquier momento. Comenzaba a sentir frío. El sol me abandonaba. No estaba equivocada, pero en ese momento preferí no darle importancia para nada. Tal vez porque no pensaba cambiar, o en realidad, porque una de las estupideces en las que creía antes, era que nada podía derribarme a nivel emocional. Me creía capaz de superar cosas que tal vez no eran ni tan simples ni tan conocidas para mí. Ahora pienso que todos cometemos ese error, y no sólo una vez, sino todo el tiempo.
Así que el invierno fue cruel, violento, más violento que mi verano. Lo único que podía hacer era acurrucarme en un rincón, con la mente helada, siento castigada por pensamientos más helados que yo misma. Me sentí joven y estúpida, y a la vez grande y cansada. Muy joven y estúpida porque no tenía ni veinte años y ya deseaba estar llegando a mis últimos días de vida. Y constantemente pensaba (incluso ahora) que la chica de dieciséis años no habría entendido por qué su vida estaba destinada a ser así. Por qué de repente era tan difícil hacerle "fuck you" a los malos pensamientos. Era algo tan impropio de mí, tan extraño, tan débil que tal vez todavía me cuesta entenderlo, y a otras personas también les costó (o no lo entendieron ni trataron). El porqué de ese bajón es largo e interminable de explicar, literalmente hablando. Si lo pienso, todavía se me ocurren más y más cosas que puede encerrar mi inconciente, esas cosas que libera sólo para que se produzcan crisis como esa. Detesto esa sensación, de estar encerrada todo el día, constantemente, de sentir que mi piel se aclara; de que tengo ganas de estar acostada abrazando a mi P-chan, sin salir a ver a nadie, ni que venga a verme nadie. El frío es insoportable. Odio el invierno, y ahora lo dejo atrás. La primavera fue extremadamente corta, y confusa. A veces parecía que llovía sólo encima de mi cabeza mientras todos los demás cortaban flores y andaban en bicicleta. Y a veces era todo lo contrario. La primavera es agradable si uno sale de un invierno agradable.
Hoy, cuando salí de mi casa, miré el cielo despejado, celeste y brillante y pensé: "Ya estoy en verano otra vez". No es un verano agresivo, sino un verano de diversión y casi optimismo. Tal vez siga siendo arrogante, pero al menos ahora también me siento con confianza por lo que puede venir. Sé que a lo largo de mi vida, viva el tiempo que viva, voy a volver a caer en etapas otoñales, de invierno y primavera. Y pienso que aún estoy nuevo, aún tengo tiempo de más. Cada vez que se nuble el cielo, voy a tratar de pensar en eso. Que siempre es viernes, y en el cielo, todavía el sol dice que es verano.
Desde que tuve dieciséis años en adelante, siento que cada etapa de mi vida fue una estación diferente. Sin importar el clima, cuando tenía esa edad, vivía constantemente en verano. Un verano caluroso, movido, divertido. Mi vida era tan colorida y alegre, tan llena de brisas cálidas, que me arrastraban despreocupadas por todos los lugares que vi, que visité. Me aferraba al valor de una amistad que defendía con uñas y dientes, porque me sentía viva, sentía el sol deslumbrarme cada vez que salía y no recuerdo nunca haber bajado la cabeza. No sé si todo esto era exactamente bueno. No había un equilibrio entre lo bueno y lo malo, o mejor dicho, entre lo que yo sentía bueno o malo. Porque de hecho, pasaron cosas malas, cosas horribles, pero me sentía tan agresiva e inquieta que tal vez a lo malo prefería escupirlo y hacerle "fuck you" desde lejos. El verano interminable, que duró desde que tuve dieciséis hasta que tuve casi dieciocho años, fue una etapa de, bueno, sí, rebeldía (aunque no me cae bien esa palabra usada en mí), o mejor dicho, arrogancia. Ahora siempre es viernes, cantaba, y con razón. Mi vida echaba fuego.
Después de eso, como el orden de la naturaleza lo indica, vino el otoño. Que empezó también en el otoño en el que cumplí la mayoría de edad. Fue una etapa que reconozco más corta y de cambios bruscos que, si lo pienso ahora, tal vez no fueron tan reflexivos. Al calificar mi vida desde hace cinco años hasta ahora, trato de calificarla de alguna forma en la que se entienda lo que pasaba por mi mente, y cómo es que todo eso hacía reaccionar a mi cuerpo. No sé para qué o para quién, creo que para mí misma. Últimamente, todo lo que hago lo hago para mí misma. Y no pasaba lo mismo entonces; recién en ese otoño empecé a cuestionar los grandes pilares de mi ideología, forma de pensar, como quiera usted lector llamarle. Pilares que yo misma había creado, y que pensaba (de ahí la "arrogancia") que iba a mantener para siempre. Al comenzar a meterme en situaciones que cuestionaban todo lo que yo había defendido alguna vez sobre la vida, empecé a pensar en que una lucha a nivel interno se estaba por desatar en cualquier momento. Comenzaba a sentir frío. El sol me abandonaba. No estaba equivocada, pero en ese momento preferí no darle importancia para nada. Tal vez porque no pensaba cambiar, o en realidad, porque una de las estupideces en las que creía antes, era que nada podía derribarme a nivel emocional. Me creía capaz de superar cosas que tal vez no eran ni tan simples ni tan conocidas para mí. Ahora pienso que todos cometemos ese error, y no sólo una vez, sino todo el tiempo.
Así que el invierno fue cruel, violento, más violento que mi verano. Lo único que podía hacer era acurrucarme en un rincón, con la mente helada, siento castigada por pensamientos más helados que yo misma. Me sentí joven y estúpida, y a la vez grande y cansada. Muy joven y estúpida porque no tenía ni veinte años y ya deseaba estar llegando a mis últimos días de vida. Y constantemente pensaba (incluso ahora) que la chica de dieciséis años no habría entendido por qué su vida estaba destinada a ser así. Por qué de repente era tan difícil hacerle "fuck you" a los malos pensamientos. Era algo tan impropio de mí, tan extraño, tan débil que tal vez todavía me cuesta entenderlo, y a otras personas también les costó (o no lo entendieron ni trataron). El porqué de ese bajón es largo e interminable de explicar, literalmente hablando. Si lo pienso, todavía se me ocurren más y más cosas que puede encerrar mi inconciente, esas cosas que libera sólo para que se produzcan crisis como esa. Detesto esa sensación, de estar encerrada todo el día, constantemente, de sentir que mi piel se aclara; de que tengo ganas de estar acostada abrazando a mi P-chan, sin salir a ver a nadie, ni que venga a verme nadie. El frío es insoportable. Odio el invierno, y ahora lo dejo atrás. La primavera fue extremadamente corta, y confusa. A veces parecía que llovía sólo encima de mi cabeza mientras todos los demás cortaban flores y andaban en bicicleta. Y a veces era todo lo contrario. La primavera es agradable si uno sale de un invierno agradable.
Hoy, cuando salí de mi casa, miré el cielo despejado, celeste y brillante y pensé: "Ya estoy en verano otra vez". No es un verano agresivo, sino un verano de diversión y casi optimismo. Tal vez siga siendo arrogante, pero al menos ahora también me siento con confianza por lo que puede venir. Sé que a lo largo de mi vida, viva el tiempo que viva, voy a volver a caer en etapas otoñales, de invierno y primavera. Y pienso que aún estoy nuevo, aún tengo tiempo de más. Cada vez que se nuble el cielo, voy a tratar de pensar en eso. Que siempre es viernes, y en el cielo, todavía el sol dice que es verano.
2 ago 2013
Con la almohada en la cabeza
Hoy me levanté muy temprano y así de temprano salí de mi casa, envuelta en un tapado y una bufanda gigantes, todavía con los ojos semi-cerrados. Y tuve de nuevo una sensación que tal vez hayan tenido todas las persoans de la tierra, o estoy casi segura de que es un hecho universal. De repente, estaba parada en el colectivo, mirando por la ventana. El lugar era cálido, tibio, pero nada reconfortante, porque es un colectivo, y tiene que haber gente que empuja gente, que empuja a otra gente... Y por más calor que haga, los vidrios de la ventana están fríos y forman más parte de la velocidad y el exterior que del calor de algo dulce. Tenía los auriculares puestos y entonces cerré los ojos para empezar a soñar, hasta que de repente pensé "estoy en pijama, con la almohada pegada a la cabeza y toda ésta gente me está viendo".
Pero entonces abro los ojos y no es así. Me miro detenidamente, tal vez me quedé con el pantalón que uso para dormir en lugar de un short común, o capaz que tengo puestas las pantuflas en lugar de mis borcegos. Mentira. Y miro a los demás, y nadie me mira. Pero incluso cuando me doy cuenta de que no es real, sé que de todas formas, esa sensación sigue ahí y que tal vez va a estar todo el día. Pienso que si me pusieran una cama al lado, me dieran la mano y me obligaran a acostarme, lo haría con naturalidad, volviendo a formar parte de un sueño que nunca terminó. Porque la vida es el sueño. Y mi pelo aplastado no sólo significa que me acosté apenas salí de bañarme, sino que siempre, a lo largo de mi vida, tal vez tengo la almohada en mi cabeza, que me dice que "la vida está transcurriendo en un instante" y que todo lo que estoy viendo al final no dura más de quince minutos. Quince insignificantes minutos de sueños, de vida, de acontecimientos.
Después de pensar en todo esto, miro a la gente que me rodea y sonrío. El sueño es bastante extraño. Y todas esas personas que están ahí, sólo son otras personas que también sueñan y se superponen en un mundo ficticio. Qué ganas de cerrar los ojos un segundo más... De escuchar un verso más de esa canción, un acorde más... Y de tener sueños dentro de sueños.
Al final, cuando me bajé del vehículo, el frío era tan intenso que parecía aún más irreal. Disfruté mucho de dos cuadras de caminar. Todo lo bueno y lo malo de mi semana pasó por algo, y se van a resolver y terminar por algo. Sigo viajando, pensando en sueños, en cosas que podrían llegar a ser, en cosas que son y en las que no fueron. No tiene nada de malo, porque al final lo que es, es simplemente otra realidad, igual de válida que las demás (claro que tal vez puede sacar más canas verdes que otras "realidades"). Así que camino dormida, con la almohada en la cabeza. Junto a millones de personas en el mundo.
Pero entonces abro los ojos y no es así. Me miro detenidamente, tal vez me quedé con el pantalón que uso para dormir en lugar de un short común, o capaz que tengo puestas las pantuflas en lugar de mis borcegos. Mentira. Y miro a los demás, y nadie me mira. Pero incluso cuando me doy cuenta de que no es real, sé que de todas formas, esa sensación sigue ahí y que tal vez va a estar todo el día. Pienso que si me pusieran una cama al lado, me dieran la mano y me obligaran a acostarme, lo haría con naturalidad, volviendo a formar parte de un sueño que nunca terminó. Porque la vida es el sueño. Y mi pelo aplastado no sólo significa que me acosté apenas salí de bañarme, sino que siempre, a lo largo de mi vida, tal vez tengo la almohada en mi cabeza, que me dice que "la vida está transcurriendo en un instante" y que todo lo que estoy viendo al final no dura más de quince minutos. Quince insignificantes minutos de sueños, de vida, de acontecimientos.
Después de pensar en todo esto, miro a la gente que me rodea y sonrío. El sueño es bastante extraño. Y todas esas personas que están ahí, sólo son otras personas que también sueñan y se superponen en un mundo ficticio. Qué ganas de cerrar los ojos un segundo más... De escuchar un verso más de esa canción, un acorde más... Y de tener sueños dentro de sueños.
Al final, cuando me bajé del vehículo, el frío era tan intenso que parecía aún más irreal. Disfruté mucho de dos cuadras de caminar. Todo lo bueno y lo malo de mi semana pasó por algo, y se van a resolver y terminar por algo. Sigo viajando, pensando en sueños, en cosas que podrían llegar a ser, en cosas que son y en las que no fueron. No tiene nada de malo, porque al final lo que es, es simplemente otra realidad, igual de válida que las demás (claro que tal vez puede sacar más canas verdes que otras "realidades"). Así que camino dormida, con la almohada en la cabeza. Junto a millones de personas en el mundo.
17 jul 2013
I'd rather die before I get sold
Buenas noches, ésta entrada es sólo una prueba, así que no espero que tenga nada de sentido ni nada especial.
¿Prueba para qué? Se preguntarán. Más que prueba, es un experimento, que será llevado a cabo publicando ésta entrada y simplemente esperando. Tengo demasiado sueño como para seguir, y realmente me dan ganas de terminar de escribir acá, Y LO VOY A HACER, así que les dejo una canción hermosa para que sueñen, flashen gatitos, colores y amor y paz. Sayonara.
PD: La vez pasada empecé a sacar esto con el piano y a escribir su partitura, pero... Creo que al menos tengo la primera parte, intro y primera estrofa. IT'S SOMETHING!
PD 2: No me convence nada del diseño, el fondo puede que esté bueno a puntos, el banner del título es un ASCO, pero no sé, ¿sugerencias? No espero que nadie lea ni conteste esto seriamente igual.
¿Prueba para qué? Se preguntarán. Más que prueba, es un experimento, que será llevado a cabo publicando ésta entrada y simplemente esperando. Tengo demasiado sueño como para seguir, y realmente me dan ganas de terminar de escribir acá, Y LO VOY A HACER, así que les dejo una canción hermosa para que sueñen, flashen gatitos, colores y amor y paz. Sayonara.
PD: La vez pasada empecé a sacar esto con el piano y a escribir su partitura, pero... Creo que al menos tengo la primera parte, intro y primera estrofa. IT'S SOMETHING!
PD 2: No me convence nada del diseño, el fondo puede que esté bueno a puntos, el banner del título es un ASCO, pero no sé, ¿sugerencias? No espero que nadie lea ni conteste esto seriamente igual.
14 jul 2013
¿Qué es lo que estás tratando de hacer?
La siguiente es una entrevista a Hideaki Anno, que responde a la pregunta del título de la entrada. La respuesta fue dada antes del comienzo de la serie "Shin Seiki Evangelion", y fue publicada junto con el primer tomo recopilatorio del manga japonés.
Me pareció interesante tanto por la respuesta que da para justificar la trama y el porqué de la historia, y porque es una pregunta/respuesta que además aclara bastante sobre los personajes principales, Shinji y Misato (ya que estamos, mis personajes favoritos), y que a la vez aclara en qué puedo sentirme identificada de algún sentido. Una muy buena historia con una trama muy interesante, acompañada de personajes memorables, tal vez algunos de los mejores de muchas series de anime que he visto.
Es el año 2015.
Un mundo donde 15 años atrás, más de la mitad de la población del planeta murió.
Un mundo que está en un milagroso proceso de reconstrucción, de suba de producción e incluso de consumo, donde las góndolas de los negocios están llenas.
Un mundo donde la gente ya se acostumbró a esa resurrección, aunque todavía persiste el sentimiento que el fin del planeta se acerca.
Un mundo donde el número de sus futuros líderes, los chicos, es muy escaso.
Un mundo donde Japón vio a la Tokyo original ser destruida, abandonada y olvidada, y una nueva capital construida en la prefectura del Negano. Así se construye Neo-Tokyo-2, que luego es convertida en un gigantesco señuelo, y para ocupar su lugar aparece la encubierta Neo-Tokyo-3, a la que se trata de hacer segura ante los ataques.
Un mundo donde un enemigo totalmente desconocido al que se le llama "Ángeles" ataca sin cesar. Ésta es la base del mundo de "Shin Seiki Evangelion".
Una visión del mundo cargada de pesimismo.
Una historia que comienza con el momento en el que el último vestigio de alegría y optimismo es para siempre eliminado.
Y en este mundo, un chico de 14 años que se aleja cuanto puede del contacto humano.
Tratando de vivir en ese ambiente tan cerrado que su conducta le impone, abandonando cualquier intento de entenderse a sí mismo. Un joven cobarde, al que su padre abandonó cuando chico, y que se ha convencido a sí mismo de ser totalmente innecesario, tanto incluso que no encuentra motivo ni para suicidarse.
También hay una mujer de 29 años, que vive la vida tan a la ligera que el contacto humano profundo es prácticamente imposible. Que se protege teniendo relaciones superficiales para luego escapar de ellas.
Ambos tienen mucho miedo de ser lastimados.
Ambos son inapropiados, por no tener una actitud positiva, para encajar en el rol de personajes principales de una aventura. Pero para el caso son los héroes de mi historia.
Se dice que "Vivir es Cambiar". Yo empecé esta producción con el deseo que una vez que llegara a su fin, los personajes hubieran realizado un cambio profundo.
Ese es el "sentimiento" que quiero comunicar.
En "Shin Seiki Evangelion" está plasmado mi ser, un hombre que no pudo hacer nada durante cuatro años.
Un hombre que huyó durante cuatro años, que simplemente no estaba muerto.
Hasta que pensé "Basta de huir", y volví para hacer este proyecto. Una producción donde se imprimieran todos esos sentimientos míos en el film.
Sé que esta forma de actuar es impetuosa, arriesgada y arrogante. Pero esa es mi meta.
No sé sinceramente cuál va a ser el resultado.
Porque mi propia historia no está terminada todavía.
No sé qué va a ser de Shinji, Misato o Rei. No sé a dónde los llevará la vida. Porque tampoco sé a dónde llevará la vida al staff de esta serie.
Siento que soy muy irresponsable. Pero creo que es lo más natural que nos sincronicemos con el mundo de nuestra creación. "Es sólo una imitación".
Ese es el riesgo que estoy tomando, y por ahora sólo puedo dar esa explicación.
Tal vez nuestro "original" se encuentre bastante cerca de ese lugar...
17/7/1995
En el estudio, un día nublado y lluvioso.
PD: Antes de terminar; el nombre de Shinji lo saqué de un amigo mío. El de Misato es de una heroína de un manga, y Ritsuko era de una amiga de primaria. Saqué nombres de todos lados. Incluso los nombres que no tienen una relación conmigo vienen de los miles de textos que se relacionan con estas cosas.
Sería interesante que alguien con bastante tiempo libre se dedicara a investigarlos.
Me pareció interesante tanto por la respuesta que da para justificar la trama y el porqué de la historia, y porque es una pregunta/respuesta que además aclara bastante sobre los personajes principales, Shinji y Misato (ya que estamos, mis personajes favoritos), y que a la vez aclara en qué puedo sentirme identificada de algún sentido. Una muy buena historia con una trama muy interesante, acompañada de personajes memorables, tal vez algunos de los mejores de muchas series de anime que he visto.
Es el año 2015.
Un mundo donde 15 años atrás, más de la mitad de la población del planeta murió.
Un mundo que está en un milagroso proceso de reconstrucción, de suba de producción e incluso de consumo, donde las góndolas de los negocios están llenas.
Un mundo donde la gente ya se acostumbró a esa resurrección, aunque todavía persiste el sentimiento que el fin del planeta se acerca.
Un mundo donde el número de sus futuros líderes, los chicos, es muy escaso.
Un mundo donde Japón vio a la Tokyo original ser destruida, abandonada y olvidada, y una nueva capital construida en la prefectura del Negano. Así se construye Neo-Tokyo-2, que luego es convertida en un gigantesco señuelo, y para ocupar su lugar aparece la encubierta Neo-Tokyo-3, a la que se trata de hacer segura ante los ataques.
Un mundo donde un enemigo totalmente desconocido al que se le llama "Ángeles" ataca sin cesar. Ésta es la base del mundo de "Shin Seiki Evangelion".
Una visión del mundo cargada de pesimismo.
Una historia que comienza con el momento en el que el último vestigio de alegría y optimismo es para siempre eliminado.
Y en este mundo, un chico de 14 años que se aleja cuanto puede del contacto humano.
Tratando de vivir en ese ambiente tan cerrado que su conducta le impone, abandonando cualquier intento de entenderse a sí mismo. Un joven cobarde, al que su padre abandonó cuando chico, y que se ha convencido a sí mismo de ser totalmente innecesario, tanto incluso que no encuentra motivo ni para suicidarse.
También hay una mujer de 29 años, que vive la vida tan a la ligera que el contacto humano profundo es prácticamente imposible. Que se protege teniendo relaciones superficiales para luego escapar de ellas.
Ambos tienen mucho miedo de ser lastimados.
Ambos son inapropiados, por no tener una actitud positiva, para encajar en el rol de personajes principales de una aventura. Pero para el caso son los héroes de mi historia.
Se dice que "Vivir es Cambiar". Yo empecé esta producción con el deseo que una vez que llegara a su fin, los personajes hubieran realizado un cambio profundo.
Ese es el "sentimiento" que quiero comunicar.
En "Shin Seiki Evangelion" está plasmado mi ser, un hombre que no pudo hacer nada durante cuatro años.
Un hombre que huyó durante cuatro años, que simplemente no estaba muerto.
Hasta que pensé "Basta de huir", y volví para hacer este proyecto. Una producción donde se imprimieran todos esos sentimientos míos en el film.
Sé que esta forma de actuar es impetuosa, arriesgada y arrogante. Pero esa es mi meta.
No sé sinceramente cuál va a ser el resultado.
Porque mi propia historia no está terminada todavía.
No sé qué va a ser de Shinji, Misato o Rei. No sé a dónde los llevará la vida. Porque tampoco sé a dónde llevará la vida al staff de esta serie.
Siento que soy muy irresponsable. Pero creo que es lo más natural que nos sincronicemos con el mundo de nuestra creación. "Es sólo una imitación".
Ese es el riesgo que estoy tomando, y por ahora sólo puedo dar esa explicación.
Tal vez nuestro "original" se encuentre bastante cerca de ese lugar...
17/7/1995
En el estudio, un día nublado y lluvioso.
PD: Antes de terminar; el nombre de Shinji lo saqué de un amigo mío. El de Misato es de una heroína de un manga, y Ritsuko era de una amiga de primaria. Saqué nombres de todos lados. Incluso los nombres que no tienen una relación conmigo vienen de los miles de textos que se relacionan con estas cosas.
Sería interesante que alguien con bastante tiempo libre se dedicara a investigarlos.
11 jul 2013
Paul Cuenta un Secreto
Un húmedo y frío día de invierno
en Buenos Aires, Luna salió a la calle envuelta en su abrigo y su bufanda,
recibiendo el viento fuerte en la cara, tratando de no dejarse vencer por él.
Era un punto pequeño, rojo y encorvado que atravesaba la ciudad con
inexplicable prisa. No le ponía de mal humor el hecho de que bien podría estar
en su casa, tibia al lado de la estufa, rodeada de música y perfume a café. De
hecho, ni siquiera se cruzaban esas ideas por su cabeza.
En su mano todavía sostenía el
celular, y en esa pantalla todavía estaba el mensaje de Paul: “Vení rápido, por
favor.” El aparato sonó otra vez, asustándola. Y luego, el alivio: “No te
preocupes, estoy bien, pero igual necesito que vengas.” Casi soltó un suspiro,
pero no se permitió el segundo necesario para hacerlo. De todas formas, tendría
que haber sabido que nada podía ser tan grave. Es decir, él sí se mostraba raro
esos días; ella pocas veces podía descifrar lo que querían decir sus actitudes,
sus miradas, o incluso las cosas que decía, pero no parecía algo terriblemente
malo. Sí, así era. Trató de convencerse de que así era, al menos.
La verdad era que a veces no
tenía idea lo que Paul podría llegar a ser.
Vivían a unas cuadras, así que en
muy poco tiempo estuvo ante su puerta. Siempre se sentía increíblemente pequeña
ante ella, ante esa casa gigante que parecía que podía venírsele encima. Que la
devoraba cada vez que entraba. Y sin que tocara el timbre, la puerta se abrió.
Lo que vio casi la hizo sonreír: Paul estaba envuelto hasta la cabeza por una
frazada azul, en medias, despeinado y más ojeroso que nunca. No sabía si reír o
llorar, literalmente. En lugar de eso, se acercó y después de acariciarlo, le
dio un pequeño beso en los labios. Se olvidó del tamaño de la casa y del tamaño
del mundo.
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