Welcome to Paradise

Página en construcción. Estará lista cuando la paja no le gane a la editora/escritora (o cuando photoshop se porte bien).
Si alguien sabe cosas que empiecen con la letra M, comente acá!

25 ene. 2013

Remember, whatever

Tal vez ese sueño me hablaba de necesidad, de una necesidad que tengo desde hace tanto tiempo y que nadie parece poder satisfacer. En ese sueño, sentía que mi pecho latía con fuerza, como si riera... o como si llorara. Y me encontraba a mí, infinitamente pequeña en un barrio tan grande, tan lleno de gente, y a la vez, estaba tan sola.
No se me ocurrió nada mejor que salir a la vereda, cuando pasabas en una bicicleta, y pensé (o pensé que pensé) que por tu mirada sabía que podía volver a empezar. "Volver a empezar", y apenas se me ocurrió esto, me vi a mí a la edad de trece años, con varios años más menos y todo dispuesto para volver a empezar.
Así que corrí, y por un momento me sentí como Susan Delgado. Sentí que corría, que estaba asustada, muy asustada, y entonces, corrí más fuerte y me puse a cantar. Habría llorado si hubiera podido, pero no lo iba a permitir, porque sabía que andabas por ahí, y no habría de mostrar mis debilidades ante un ser tan terco y más pequeño que yo. Pequeño de alma y de fuerza. O tal vez no. Ya ni siquiera estaba segura de las cosas que ignoraba y las que sabía. Por un momento, hasta creí sostener una pollera larga con mis manos, pero no era así.
Y cuando crucé la calle, esquivando un auto y un par de personas, volví a caer en que yo no era Susan, y principalmente, en que te habías acercado a correr a mi lado. Lo vi por el rabillo del ojo y lo confirmé cuando giré mi cabeza y ahí estabas, casi diciéndome "hey, te juego una carrera hasta donde sea que vayas", porque eso es lo que hacen un par de niños en un barrio tan humilde.
¿Qué significaba todo eso? Corrí más rápido, casi rogando mentalmente que me dejes en paz porque estaba dispuesta a escapar si seguías persiguiéndome, pero me di cuenta de que ya no quería que me dejes en paz. Porque yo también te había dejado en paz, y no fue bueno, y ahora tenía muchos años menos, entonces tenía más tiempo. Tenía más años de mi vida, los suficientes como para aprender lo que no había aprendido nunca, ¿y después? Bueno, no era necesario imaginar nada más.
Llegué por fin (esa única cuadra se me hizo interminable), y alquilamos una película cada uno. Nadie hablaba, o al menos, nadie decía cosas innecesarias. Lo hecho, hecho estaba, y ya no importaba porque habíamos retrocedido el tiempo. No lo ignoramos, lo olvidamos. Así que podía sonreír de verdad, mirarte y sonreír. Me veía envuelta de una felicidad inocente, de una alegría que me permitía cantar otra vez.
Y así me fui. Corriendo, como vine, y cantando. Sola, contenta de tener de vuelta mi pequeño mundo simple. Y de que puedas formar parte de ese pequeño mundo sin hacerme daño.
Es una atrocidad. Debería ser un crimen no poder cantar las canciones de nuestra banda favorita simplemente porque duele. Debería resultar empalagoso mirar durante tanto tiempo la luna, que siempre persigue a los mejores amigos durante las noches más felices y, por lo tanto, tiene tantas buenas historias que contar. Debería estar prohibido poner una hamaca en una plaza sin poner otra al lado, y deberían quemarse las cámaras que sacan las mejores fotos en los momentos indicados.
No debería existir nada de eso. No deberían existir las cosas tan hermosas que hacen que recordar sea tan adictivo.

24 ene. 2013

Rosa

Estoy pasando por el desesperante momento en el que estás ya casi seguro de que vas a cometer una estupidez, tal vez de las más grandes de tu vida, pero a la vez no sabés cómo hacer para que no pase.
O tal vez sí sé, pero estoy tan lastimada que tal vez un poco más de dolor no cambie nada, es lo mismo, porque lo que tendría que haber evitado, ya es muy tarde para pensarlo, así que seguramente siga sintiéndome así siempre, y en realidad no se trate de lo que vaya a pasar ahora porque, al fin y al cabo, sea lo que sea, pase lo que pase, siempre va a provocar el mismo dolor y la misma sensación.
La misma sensación de que lo perdí, o mejor dicho, de que yo me perdí. De que es difícil encontrarme de nuevo y a la vez, de que no voy a recuperar lo que más quise alguna vez. La gente puede vivir así, yo también puedo vivir así e incluso muy pronto llegar a olvidarme de esto, a olvidarme de la existencia de toda persona que no viera desde hace dos meses o incluso menos.
Tal vez me olvide, como sé de todos los demás que ya se olvidaron, y de los que ya se van a olvadar de mí, esos a los cuales podría sonarles conocido mi nombre, pero en realidad, no tienen idea de quién soy ahora.
El hecho es, como escribió el señor King que:
"Y ahora, al cabo de tantos años, le parecía que el hecho más horrible de la existencia humana era que los corazones rotos acababan sanando."

22 ene. 2013

I'm fine.

Estoy bien.
No sé exactamente porqué, pero estoy bien. Un poco perturbada, tal vez, mi mente está perturbada, nerviosa, activa... Supongo que debe ser como cambiar de chofer o algo así. Baja uno, exhausto, casi muerto, y sube otro, joven, activo, descansado, y dispuesto a perder su vida ahí arriba. Así debe trabajar la mente de la gente.
A veces siento que algo adentro se desgarra, en mi pecho. Que no soporto pensar sobre ciertas cosas, simplemente porque no puedo hacer mucho para remediarlas. Otras veces pienso en "cuando una persona está depresiva, por más que intentemos levantarla miles de veces, es muy difícil lograrlo, y la persona que trata de hacerlo, se cansa, porque parece que el depresivo simplemente, no quiere escuchar". Entonces termino conteniendo lágrimas.
Yo NO SOY ESA PERSONA. Estoy acá ahora, para decir que no pienso SER esa persona. No pienso esperar que NADIE me levante. No puedo esperar que alguien me levante. Si lo esperé alguna vez, admito que me equivoqué. Y ahora, que estoy empezando a darme cuenta de esas cosas... ¿Cómo lo hago? ¿Cómo hago para agradecer lo que tuve en algún momento si ya no lo tengo, si ya lo perdí? Me dedicaron, tal vez, uno de los mejores gestos que es capaz de transmitir el ser humano, y yo no pude decir "gracias".
Me siento encerrada, asustada. Diría que necesito una mano, pero es mentira. Ya tengo todo lo que necesito. Y el resto depende de mí. No voy a decepcionar a nadie, porque a la única persona que podría decepcionar es a mí misma.
A veces me siento incompleta. Estoy feliz, estoy divertida, estoy graciosa. Y después, estoy sola. No puedo darme vuelta y ver en tus ojos que entendiste lo que acaba de pasar, porque no hay nadie. Me río sola, porque en realidad, nadie vio lo que yo vi. ¿Te decepcioné? ¿Puedo hacer algo para arreglarlo?
No importa. Porque es mentira que estoy sola. No entiendo nada de lo que estoy pensando, pero sé que la forma en la que me siento tiene que ver con ésto y con el hecho de que, sí, me estoy sintiendo mejor, pero estoy confundida. Estoy muy confundida porque tengo miedo, tengo miedo de caerme otra vez, de decepcionarlos otra vez, y de que me digan "te voy a extrañar" otra vez. Y al mismo tiempo, tengo tanto miedo de arruinarlo todo, de hacerlo peor, que siento que la única forma de cambiar algo sería yéndome lejos y empezando de vuelta, o tal vez, desapareciendo.
En realidad, dije todo esto porque sí, estoy confundida, pero principalmente, necesito un abrazo. Necesito darme vuelta y encontrar a alguien que se ría conmigo, o alguien que me golpee, que me grite, que me lastime, me asuste y me diga que "no se termina hasta que es demasiado tarde".
Estoy bien, voy a seguir estando bien. Por las personas que puedo ver. Y principalmente, por mí.