Welcome to Paradise

Página en construcción. Estará lista cuando la paja no le gane a la editora/escritora (o cuando photoshop se porte bien).
Si alguien sabe cosas que empiecen con la letra M, comente acá!

21 oct. 2013

I was there

Una banda comienza a aparecer en todos los sitios que visito el día de hoy, acompañada de largos párrafos llenos de recuerdos y buenos sentimientos. Hace tres años, Green Day se presentaba en la Costanera Sur, en Buenos Aires, a tan sólo dos horas de mi casa, y hoy todos conmemoran esa fecha, esa fiesta. Highlight: all night.
Todo lo que cambié después de esa fecha es imposible de explicar en pocas palabras. Cuando salí de ese recital de verdad estaba convencida de que después de mucho tiempo, uno de mis más grandes sueños en la vida estaba realizado. Había tenido a las tres personitas que me volvían loca a tan sólo metros, el mismo Mike Dirnt se comunicó conmigo por medio de gestos en varias ocasiones, al principio conociéndome, al final tirándome gestos como para que aguante un poco más, después de ese largo día, sólo un poco más para el final. Billie Joe no le regaló miradas a nadie. Era un demonio hecho fuego, rebotaba por todo el escenario, cantando, gritando, haciendo bailar su guitarra, emocionado como el público que tenía adelante. Los tres eran tal cual me los imaginaba, no perfectos, pero sí perfectos en base a la impresión que me daban a mí. Después de eso, no sabía qué más quería esperar en la vida. Claro que es una forma de decir, sí tenía otras metas a largo plazo, y capaz que haber cumplido ese sueño me motivó aún más. Pero a lo que voy es que la felicidad que sentí era tan grande, tan infinita, que creí que mi corazón no lo iba a soportar.
En cierto momento, durante el recital, tuve que detenerme a llorar, a descargar un poco todo eso que ya era tan difícil de contener. Creo que cientos de personas me vieron en ese momento, porque casualmente (o no tan casual) las cámaras me captaron medio sollozando y transmitieron mi cara en la pantalla como para que todo el Pepsi Music se emocione con la negrita esa que estaba aplastada contra la valla. Sonaba 21 Guns. Ni en ese momento ni ahora es de los temas que más me emocionan, pero era así. Era casi el final, llegando a las últimas canciones y ya no lo podía soportar. Me había aguantado estar despierta desde las 2 de la madrugada, habiendo dormido cuatro horas, viajado en tren con gente que se iba a laburar; más tarde, la fila, horas de estar ahí, tratando de contener la ansiedad con María y recorriendo el lugar con Lily y Lulu, mis hermosas amigas, encontrando, entre otros, a Renacuajo, Romi, Gise, y ya ni me acuerdo quiénes más, y todo eso no terminaba ahí, sino que continuaba con la famosa y tan recordada valla que se cayó, que tiramos cuando no aguantábamos más, la carrera hasta la nueva fila para finalmente ingresar, y por fin el escenario en frente nuestro. Después de eso, fueron las cinco horas más agonizantes de mi vida, aplastada ahí adelante, viendo que pasaba una banda, y después otra, tengo un leve recuerdo de haber prestado atención a Bulldog, y cuando salió Massacre ya se me acalambraban las piernas. Nos divertimos bardeando al gordo, ahora me da un poco de culpa (mentira). Lo que siguió fue fiesta. Casi entrando en shock cuando salieron ellos (POR DIOS, BILLIE JOE ERA REAL), pero después fue una fiesta con todas las letras. Bailamos, pogueamos, gritamos, un público del cual estoy muy orgullosa, porque no dejamos de gritar ni cantar en ningún momento. Si Green Day no tocaba nada, la música la hacíamos nosotros, miles de personas que venían de todo el país, sólo por ellos.
Espero, realmente espero el día de hoy que ellos tengan aunque sea una mínima idea de todo lo que movieron ese día en mí y en muchas otras personas. Cómo esas tres personas y sus acompañantes (Jason White, Jason Freese y el tipo de atrás que nunca nadie junó), nos hicieron pasar a muchos el mejor día de nuestras vidas. Hasta el día de hoy, sigue siendo el mejor para mí. Cuando terminaron, las lágrimas de despedida cayeron rápido. Aprecio mucho a los fans que compartieron ese lugar conmigo (porque como dijimos alguna vez, los fans de Green Day son los mejores), me sentí realmente comprendida cuando miré y todos les pedían con la mirada que se queden, una canción más, un segundo más. Y creo que también entendí a un tipo que en cierto momento se paró al lado mío y se puso a llorar. No es tristeza, es felicidad. Para mí siempre van a ser los que transformaron mi vida, los que me mostraron el camino que quería seguir. Y gracias a eso, hoy tengo lo que me hace más feliz, que es la música, mi guitarra y mi canto. Ya nadie me lo va a poder sacar. El trabajo está hecho.
Con todas esas palabras cursis y estúpidas dichas, les vuelvo a decir gracias a Green Day por enseñarme tanto. ♥

8 sept. 2013

Blah, blah, blah...

  • Hace mucho no hago un coso de estos, así que los aburridos pueden leer si quieren.

  • 1: If you were of the opposite gender, what name would you want to have?
  • Mmm... Tal vez Charly o Julian.
  • 2: If you could witness any historical event in person, which one would it be and why?
  • La guerra de Vietnam, el movimiento hippie y todo eso. Igual creo que no me gustaría estar obligada a presenciar ninguno. Todos los eventos históricos que me interesan en general son sangrientos o muy malos momentos.
  • 3: What kind of sandwich best describes your personality?
  • Galletita de agua, dulce de leche, manteca, galletita. Oh sí. No sé si me describe, pero aguante.
  • 4: If your crush or significant other were to turn in to a ferret, what would you do? Would you still like/love them?
  • ... ¿Qué carajos?
  • 5: If you became dictator of your country, and you can enact one law that could not be repealed once you are forcibly removed from office, what would that law be?
  • Ay, me da paja, se me ocurren muchas. Una ley musical es la primera que se me ocurrió, para que al músico se le pague como corresponde por su trabajo. De ahí hay muchas maneras, pero en fin.
  • 6: What is your opinion of Canada?
  • Me preocupan más las pirañas.
  • 7: What is your patronous?
  • Un tigre.
  • 8: If you could change your skin color to anything outside of the natural palette of skin colors, what color would you choose?
  • Verde, como los sims.
  • 9: What was the last movie you chose not to watch?
  • Sherlock Holmes. Pero ya la voy a elegir en algún momento, cuando se me pase la paja.
  • 10: If you were a farmer, what would you grow?
  • Jejejeje lechuga.

21 ago. 2013

Sun

Siento que estoy en verano nuevamente. Este momento de mi vida es verano.
Desde que tuve dieciséis años en adelante, siento que cada etapa de mi vida fue una estación diferente. Sin importar el clima, cuando tenía esa edad, vivía constantemente en verano. Un verano caluroso, movido, divertido. Mi vida era tan colorida y alegre, tan llena de brisas cálidas, que me arrastraban despreocupadas por todos los lugares que vi, que visité. Me aferraba al valor de una amistad que defendía con uñas y dientes, porque me sentía viva, sentía el sol deslumbrarme cada vez que salía y no recuerdo nunca haber bajado la cabeza. No sé si todo esto era exactamente bueno. No había un equilibrio entre lo bueno y lo malo, o mejor dicho, entre lo que yo sentía bueno o malo. Porque de hecho, pasaron cosas malas, cosas horribles, pero me sentía tan agresiva e inquieta que tal vez a lo malo prefería escupirlo y hacerle "fuck you" desde lejos. El verano interminable, que duró desde que tuve dieciséis hasta que tuve casi dieciocho años, fue una etapa de, bueno, sí, rebeldía (aunque no me cae bien esa palabra usada en mí), o mejor dicho, arrogancia. Ahora siempre es viernes, cantaba, y con razón. Mi vida echaba fuego.
Después de eso, como el orden de la naturaleza lo indica, vino el otoño. Que empezó también en el otoño en el que cumplí la mayoría de edad. Fue una etapa que reconozco más corta y de cambios bruscos que, si lo pienso ahora, tal vez no fueron tan reflexivos. Al calificar mi vida desde hace cinco años hasta ahora, trato de calificarla de alguna forma en la que se entienda lo que pasaba por mi mente, y cómo es que todo eso hacía reaccionar a mi cuerpo. No sé para qué o para quién, creo que para mí misma. Últimamente, todo lo que hago lo hago para mí misma. Y no pasaba lo mismo entonces; recién en ese otoño empecé a cuestionar los grandes pilares de mi ideología, forma de pensar, como quiera usted lector llamarle. Pilares que yo misma había creado, y que pensaba (de ahí la "arrogancia") que iba a mantener para siempre. Al comenzar a meterme en situaciones que cuestionaban todo lo que yo había defendido alguna vez sobre la vida, empecé a pensar en que una lucha a nivel interno se estaba por desatar en cualquier momento. Comenzaba a sentir frío. El sol me abandonaba. No estaba equivocada, pero en ese momento preferí no darle importancia para nada. Tal vez porque no pensaba cambiar, o en realidad, porque una de las estupideces en las que creía antes, era que nada podía derribarme a nivel emocional. Me creía capaz de superar cosas que tal vez no eran ni tan simples ni tan conocidas para mí. Ahora pienso que todos cometemos ese error, y no sólo una vez, sino todo el tiempo.
Así que el invierno fue cruel, violento, más violento que mi verano. Lo único que podía hacer era acurrucarme en un rincón, con la mente helada, siento castigada por pensamientos más helados que yo misma. Me sentí joven y estúpida, y a la vez grande y cansada. Muy joven y estúpida porque no tenía ni veinte años y ya deseaba estar llegando a mis últimos días de vida. Y constantemente pensaba (incluso ahora) que la chica de dieciséis años no habría entendido por qué su vida estaba destinada a ser así. Por qué de repente era tan difícil hacerle "fuck you" a los malos pensamientos. Era algo tan impropio de mí, tan extraño, tan débil que tal vez todavía me cuesta entenderlo, y a otras personas también les costó (o no lo entendieron ni trataron). El porqué de ese bajón es largo e interminable de explicar, literalmente hablando. Si lo pienso, todavía se me ocurren más y más cosas que puede encerrar mi inconciente, esas cosas que libera sólo para que se produzcan crisis como esa. Detesto esa sensación, de estar encerrada todo el día, constantemente, de sentir que mi piel se aclara; de que tengo ganas de estar acostada abrazando a mi P-chan, sin salir a ver a nadie, ni que venga a verme nadie. El frío es insoportable. Odio el invierno, y ahora lo dejo atrás. La primavera fue extremadamente corta, y confusa. A veces parecía que llovía sólo encima de mi cabeza mientras todos los demás cortaban flores y andaban en bicicleta. Y a veces era todo lo contrario. La primavera es agradable si uno sale de un invierno agradable.
Hoy, cuando salí de mi casa, miré el cielo despejado, celeste y brillante y pensé: "Ya estoy en verano otra vez". No es un verano agresivo, sino un verano de diversión y casi optimismo. Tal vez siga siendo arrogante, pero al menos ahora también me siento con confianza por lo que puede venir. Sé que a lo largo de mi vida, viva el tiempo que viva, voy a volver a caer en etapas otoñales, de invierno y primavera. Y pienso que aún estoy nuevo, aún tengo tiempo de más. Cada vez que se nuble el cielo, voy a tratar de pensar en eso. Que siempre es viernes, y en el cielo, todavía el sol dice que es verano.

2 ago. 2013

Con la almohada en la cabeza

Hoy me levanté muy temprano y así de temprano salí de mi casa, envuelta en un tapado y una bufanda gigantes, todavía con los ojos semi-cerrados. Y tuve de nuevo una sensación que tal vez hayan tenido todas las persoans de la tierra, o estoy casi segura de que es un hecho universal. De repente, estaba parada en el colectivo, mirando por la ventana. El lugar era cálido, tibio, pero nada reconfortante, porque es un colectivo, y tiene que haber gente que empuja gente, que empuja a otra gente... Y por más calor que haga, los vidrios de la ventana están fríos y forman más parte de la velocidad y el exterior que del calor de algo dulce. Tenía los auriculares puestos y entonces cerré los ojos para empezar a soñar, hasta que de repente pensé "estoy en pijama, con la almohada pegada a la cabeza y toda ésta gente me está viendo".
Pero entonces abro los ojos y no es así. Me miro detenidamente, tal vez me quedé con el pantalón que uso para dormir en lugar de un short común, o capaz que tengo puestas las pantuflas en lugar de mis borcegos. Mentira. Y miro a los demás, y nadie me mira. Pero incluso cuando me doy cuenta de que no es real, sé que de todas formas, esa sensación sigue ahí y que tal vez va a estar todo el día. Pienso que si me pusieran una cama al lado, me dieran la mano y me obligaran a acostarme, lo haría con naturalidad, volviendo a formar parte de un sueño que nunca terminó. Porque la vida es el sueño. Y mi pelo aplastado no sólo significa que me acosté apenas salí de bañarme, sino que siempre, a lo largo de mi vida, tal vez tengo la almohada en mi cabeza, que me dice que "la vida está transcurriendo en un instante" y que todo lo que estoy viendo al final no dura más de quince minutos. Quince insignificantes minutos de sueños, de vida, de acontecimientos.
Después de pensar en todo esto, miro a la gente que me rodea y sonrío. El sueño es bastante extraño. Y todas esas personas que están ahí, sólo son otras personas que también sueñan y se superponen en un mundo ficticio. Qué ganas de cerrar los ojos un segundo más... De escuchar un verso más de esa canción, un acorde más... Y de tener sueños dentro de sueños.
Al final, cuando me bajé del vehículo, el frío era tan intenso que parecía aún más irreal. Disfruté mucho de dos cuadras de caminar. Todo lo bueno y lo malo de mi semana pasó por algo, y se van a resolver y terminar por algo. Sigo viajando, pensando en sueños, en cosas que podrían llegar a ser, en cosas que son y en las que no fueron. No tiene nada de malo, porque al final lo que es, es simplemente otra realidad, igual de válida que las demás (claro que tal vez puede sacar más canas verdes que otras "realidades"). Así que camino dormida, con la almohada en la cabeza. Junto a millones de personas en el mundo.

17 jul. 2013

I'd rather die before I get sold

Buenas noches, ésta entrada es sólo una prueba, así que no espero que tenga nada de sentido ni nada especial.
¿Prueba para qué? Se preguntarán. Más que prueba, es un experimento, que será llevado a cabo publicando ésta entrada y simplemente esperando. Tengo demasiado sueño como para seguir, y realmente me dan ganas de terminar de escribir acá, Y LO VOY A HACER, así que les dejo una canción hermosa para que sueñen, flashen gatitos, colores y amor y paz. Sayonara.



PD: La vez pasada empecé a sacar esto con el piano y a escribir su partitura, pero... Creo que al menos tengo la primera parte, intro y primera estrofa. IT'S SOMETHING!
PD 2: No me convence nada del diseño, el fondo puede que esté bueno a puntos, el banner del título es un ASCO, pero no sé, ¿sugerencias? No espero que nadie lea ni conteste esto seriamente igual.

14 jul. 2013

¿Qué es lo que estás tratando de hacer?

La siguiente es una entrevista a Hideaki Anno, que responde a la pregunta del título de la entrada. La respuesta fue dada antes del comienzo de la serie "Shin Seiki Evangelion", y fue publicada junto con el primer tomo recopilatorio del manga japonés.
Me pareció interesante tanto por la respuesta que da para justificar la trama y el porqué de la historia, y porque es una pregunta/respuesta que además aclara bastante sobre los personajes principales, Shinji y Misato (ya que estamos, mis personajes favoritos), y que a la vez aclara en qué puedo sentirme identificada de algún sentido. Una muy buena historia con una trama muy interesante, acompañada de personajes memorables, tal vez algunos de los mejores de muchas series de anime que he visto.

Es el año 2015.
Un mundo donde 15 años atrás, más de la mitad de la población del planeta murió.
Un mundo que está en un milagroso proceso de reconstrucción, de suba de producción e incluso de consumo, donde las góndolas de los negocios están llenas.
Un mundo donde la gente ya se acostumbró a esa resurrección, aunque todavía persiste el sentimiento que el fin del planeta se acerca.
Un mundo donde el número de sus futuros líderes, los chicos, es muy escaso.
Un mundo donde Japón vio a la Tokyo original ser destruida, abandonada y olvidada, y una nueva capital construida en la prefectura del Negano. Así se construye Neo-Tokyo-2, que luego es convertida en un gigantesco señuelo, y para ocupar su lugar aparece la encubierta Neo-Tokyo-3, a la que se trata de hacer segura ante los ataques.
Un mundo donde un enemigo totalmente desconocido al que se le llama "Ángeles" ataca sin cesar. Ésta es la base del mundo de "Shin Seiki Evangelion".
Una visión del mundo cargada de pesimismo.
Una historia que comienza con el momento en el que el último vestigio de alegría y optimismo es para siempre eliminado.
Y en este mundo, un chico de 14 años que se aleja cuanto puede del contacto humano.
Tratando de vivir en ese ambiente tan cerrado que su conducta le impone, abandonando cualquier intento de entenderse a sí mismo. Un joven cobarde, al que su padre abandonó cuando chico, y que se ha convencido a sí mismo de ser totalmente innecesario, tanto incluso que no encuentra motivo ni para suicidarse.
También hay una mujer de 29 años, que vive la vida tan a la ligera que el contacto humano profundo es prácticamente imposible. Que se protege teniendo relaciones superficiales para luego escapar de ellas.
Ambos tienen mucho miedo de ser lastimados.
Ambos son inapropiados, por no tener una actitud positiva, para encajar en el rol de personajes principales de una aventura. Pero para el caso son los héroes de mi historia.
Se dice que "Vivir es Cambiar". Yo empecé esta producción con el deseo que una vez que llegara a su fin, los personajes hubieran realizado un cambio profundo.
Ese es el "sentimiento" que quiero comunicar.
En "Shin Seiki Evangelion" está plasmado mi ser, un hombre que no pudo hacer nada durante cuatro años.
Un hombre que huyó durante cuatro años, que simplemente no estaba muerto.
Hasta que pensé "Basta de huir", y volví para hacer este proyecto. Una producción donde se imprimieran todos esos sentimientos míos en el film.
Sé que esta forma de actuar es impetuosa, arriesgada y arrogante. Pero esa es mi meta.
No sé sinceramente cuál va a ser el resultado.
Porque mi propia historia no está terminada todavía.
No sé qué va a ser de Shinji, Misato o Rei. No sé a dónde los llevará la vida. Porque tampoco sé a dónde llevará la vida al staff de esta serie.
Siento que soy muy irresponsable. Pero creo que es lo más natural que nos sincronicemos con el mundo de nuestra creación. "Es sólo una imitación".
Ese es el riesgo que estoy tomando, y por ahora sólo puedo dar esa explicación.
Tal vez nuestro "original" se encuentre bastante cerca de ese lugar...

17/7/1995
En el estudio, un día nublado y lluvioso.

PD: Antes de terminar; el nombre de Shinji lo saqué de un amigo mío. El de Misato es de una heroína de un manga, y Ritsuko era de una amiga de primaria. Saqué nombres de todos lados. Incluso los nombres que no tienen una relación conmigo vienen de los miles de textos que se relacionan con estas cosas.
Sería interesante que alguien con bastante tiempo libre se dedicara a investigarlos.

11 jul. 2013

Paul Cuenta un Secreto

Un húmedo y frío día de invierno en Buenos Aires, Luna salió a la calle envuelta en su abrigo y su bufanda, recibiendo el viento fuerte en la cara, tratando de no dejarse vencer por él. Era un punto pequeño, rojo y encorvado que atravesaba la ciudad con inexplicable prisa. No le ponía de mal humor el hecho de que bien podría estar en su casa, tibia al lado de la estufa, rodeada de música y perfume a café. De hecho, ni siquiera se cruzaban esas ideas por su cabeza.
En su mano todavía sostenía el celular, y en esa pantalla todavía estaba el mensaje de Paul: “Vení rápido, por favor.” El aparato sonó otra vez, asustándola. Y luego, el alivio: “No te preocupes, estoy bien, pero igual necesito que vengas.” Casi soltó un suspiro, pero no se permitió el segundo necesario para hacerlo. De todas formas, tendría que haber sabido que nada podía ser tan grave. Es decir, él sí se mostraba raro esos días; ella pocas veces podía descifrar lo que querían decir sus actitudes, sus miradas, o incluso las cosas que decía, pero no parecía algo terriblemente malo. Sí, así era. Trató de convencerse de que así era, al menos.
La verdad era que a veces no tenía idea lo que Paul podría llegar a ser.
Vivían a unas cuadras, así que en muy poco tiempo estuvo ante su puerta. Siempre se sentía increíblemente pequeña ante ella, ante esa casa gigante que parecía que podía venírsele encima. Que la devoraba cada vez que entraba. Y sin que tocara el timbre, la puerta se abrió. Lo que vio casi la hizo sonreír: Paul estaba envuelto hasta la cabeza por una frazada azul, en medias, despeinado y más ojeroso que nunca. No sabía si reír o llorar, literalmente. En lugar de eso, se acercó y después de acariciarlo, le dio un pequeño beso en los labios. Se olvidó del tamaño de la casa y del tamaño del mundo.

9 jul. 2013

PUES YO TE ESCRIBIRÉ,
YO TE HARÉ LLORAR.
MI BOCA BESARÁ
TODA LA TERNURA DE TU ACUARIO.

8 jul. 2013

Conclusión número 23.

Los amigos no existen.
Sólo existen esas personas que están al lado tuyo cuando, sin darte cuenta, llegaste al final de tu vida y ves que están parados ahí, diciéndote que te van a recordar y que te quisieron. Compañeros. ¿Para qué es necesario que exista una clasificación si hay personas que no sabemos qué relación tienen con nosotros, pero que nos hacen sentir vivos y completos?
Los amigos no existen, los hermanos tampoco y la familia es un invento. Si existen, seguramente son como dioses: Nunca te vas a dar cuenta que son reales hasta que pasás al otro lado.

25 jun. 2013

28 may. 2013

Sobre tener veinte

"... Todavía pienso que es una edad bastante buena (los diecinueve años). Quizá la mejor edad. Tal vez bailes rock and roll durante toda la noche, pero cuando la música acaba y la cerveza termina, puedes pensar. Y soñar grandes sueños. El citado chico de la patrulla te pone finalmente en tu sitio, y si comienza con poca cosa, vaya, pues no quedará casi nada excepto el dobladillo de los pantalones cuando haya acabado contigo. "¡Búscate un sueño!", te grita mientras da un paso al frente con su libreta de infracciones en la mano. No es tan malo tener un poco de arrogancia (o incluso mucha), aunque tu madre indudablemente te diría todo lo contrario. La mía lo hacía. "Al que escupe al cielo en la cara le cae, Stephen", decía ella... y luego descubrí -cuando mi edad rondaba los 19x2- que al final te cae encima de todos modos. O te escupen por otro lado. A los diecinueve años pueden pedirte el documento de identidad en los bares y decirte que te largues, pueden ponerte de patitas en la calle, pero, por Dios, no te pueden pedir la documentación cuando te sientas a pintar un cuadro, escribir un poema o contar una historia; si lees esto y eres muy joven, no permitas que los mayores te digan otra cosa. Seguramente no has estado nunca en París. No, nunca corriste delante de los toros en Pamplona. Sí, eres un jovencito al que le empezó a crecer la barba hace tres años, ¿y qué pasa? Si no comienzas a ser lo suficientemente grande para tener los pantalones largos, ¿cómo podrás llenarlos cuando crezcas? Pisa el acelerador a pesar de todo lo que la gente te diga, esa es mi idea; siéntate y fúmate eso, nene."

Sobre tener diecinueve (y algunas cosas más), Stephen King.

Mi relación con mis propios cumpleaños (o tal vez con los cumpleaños en general) es algo contradictoria tanto para mí como para los demás. Por un lado, está la sensación de rechazo que me genera el hecho de que toda persona que conozcas te recuerde que bueno, ya pasaste un año más en este mundo y que estás terminando una etapa o próximo a terminarla. Pienso que de alguna forma, todos rechazamos esa "antigüedad", ya sea porque queremos quedarnos atrapados en algún momento de la vida, o porque hicimos que termine rápido y ese tiempo no vuelve. De cualquier forma, a todos se les cruzó la idea alguna vez, y conozco gente de la edad de mi madre que siguen luchando contra eso, como si no se resignaran nunca a que los cuerpos de todos son descartables para el mundo. Si a mí no me agrada cumplir años es simplemente porque no rechazo ni festejo la idea de ser más vieja. Como dijo alguien, "igualmente, todos nos vamos a morir", y es verdad. No es una conclusión amarga, sino todo lo contrario. Olvidarse de que existe una cuenta que todos los años te dice que tenés "un año menos", debería motivarnos a sentir cada vez más. Creo que hasta el día de hoy, las personas que amé y amo saben sobre mis sentimientos, que los que odio también lo saben, y a los que no amo ni odio les puedo decir que todavía nos queda mucho tiempo como para que pasen a ser algo en mi vida. Ese es el otro lado de mi relación con los cumpleaños; el lado de aceptación que dice que todo puede pasar, que a partir de ahora puede llegar algo que dé vuelta la mesa de repente. Eso también ES VERDAD.
Si hay algo que aprendí a la edad de los diecinueve años, es que toda esa cita es verdad. Sigo metida en esa época de arrogancia y orgullo, tengo claros ejemplos de mis ambiciones a corto y a largo plazo. Pero a la vez, empezaron a atajarme ciertas cosas, me hicieron caer y una vez que pasó, con los pies firmes sobre la tierra, pensé que bueno, acababa de tener una explosión emocional interna completamente nueva. Estuve metida en eso todo el año pasado, y tal vez el anterior. Si ahora viera a mi yo de diecisiete años, la abrazaría y tal vez me pondría a llorar, y ella seguramente no entendería qué corno pudo haberme transformado en alguien que llora porque sí. No creo ser más débil que a los diecisiete, ni tampoco más fuerte, pero conocí una parte de mí que había esperado el momento indicado para salir. Una parte mucho más emocional que se agarró de los pelos con la Celes racional y organizada de siempre, y ahora creo que ninguna de las dos partes ganó. Se hicieron una, al menos por ahora, hasta que vuelvan a querer matarse en algún otro momento. Hasta entonces, espero.
Por esa batalla, perdí muchas cosas, y también gané otras. Puedo decir que ahora no entro a mis clases mirando adelante y pensando "no hables con nadie, no seas amable con nadie, no escuches a nadie, no te relaciones con nadie". Y bueno, es un progreso. Pero a la vez, por haber pensado de ésa ridícula forma en algún momento, perdí otras cosas. Gente, en realidad. El primer ejemplo de comportamiento estúpido que se me ocurre es el no haber saludado a ciertas personas en sus propios cumpleaños, por más de que tal vez no eran personas con las que seguía hablando. Es decir, eran personas de las cuales me acordé, y por pensar que YO no valía la pena, les había negado un saludo, cuando siempre pensé que en realidad, por más de que los cumpleaños no son mis prioridades, si alguien significó algo para vos y te acordaste, está bueno decírselo. No tiene nada de extraño o desubicado. Después la vida sigue. Vos seguís, y tal vez no vuelvas a hablar con esa amiga de primaria a la que le dijiste "felices diecinueve", porque no tenés ganas o ella no tuvo ganas, ¿pero qué importa? Cuando uno empieza a ponerse viejo, se apresura por no perder oportunidades... Además de empezar a hablar en tercera persona refiriéndose a sí mismo como "uno" (chiste malo).
Hoy creo que el balance que encontré en los últimos meses es fundamental para seguir viviendo. No puedo decirle a Celes emocional que no llore sólo para demostrar firmeza, y Celes racional tiene que entender que a veces tampoco está mal llegar a tu casa y tirarte en la cama a llorar como si tu perro se hubiera muerto. Encontrar un equilibrio es difícil, más si estás saliendo de los diecinueve años y todavía seguís cargado de sueños, imaginación y hormonas... Bueno, no sé porqué dije "hormonas", tiene que ver, LO JURO. No festejo este cumpleaños como cualquier otro. Este año en sí es diferente porque en algún momento cerré una etapa, y tal vez me di cuenta de eso la semana pasada, cuando caminaba cuadras muy largas y pensé "¿qué me lleva a cantar mientras camino como si nada hubiera pasado cuando acaba de pasar TODO?". Puedo decir que soy fuerte otra vez, y que al menos la próxima vez que se desate una batalla en mi cabeza, voy a estar preparada. Incluso estoy resignada a que va a volver a pasarme, una y otra, y otra, y otra vez. Por ahora, piso el acelerador, y mundo, ven a mí.

Coso.

HOLA, LES COMENTO QUE ESTOY PROBANDO UN DISEÑO NUEVO, AUNQUE ESTO RE MURIÓ Y ME DAN GANAS DE CERRARLO FOREVER, PERO WE, KE C IO JEJE. BUENO, BESIS.

11 feb. 2013

Heart in a Cage

No puedo. Descubrí que la mayor parte del tiempo puedo estar de buen humor, que me dan ganas de hacer cosas, que ya no duermo tanto (eso estaría mejor si se hubieran solucionado mis problemas de alimentación, pero hagamos de cuenta que eso no existe... como siempre), que me entretengo la mayor parte del tiempo y con eso estoy bien. Pero ya no puedo ignorar a mi conciencia, que básicamente, me recuerda siempre que todo eso lo estoy logrando alejándome de los demás. Y es entonces cuando todo lo que logro parece que no vale nada.
No vale el hecho de ignorar todo lo que realmente pienso sobre mí. No vale tener esa sensación de total soledad y aceptarla por completo, como si en realidad tuviera que ser así. Como si hubiera tenido que ser así desde el principio. La gente se acerca hasta cierto punto, pero no pueden llegar más allá de eso, simplemente porque yo lo impido. Y si llegan a cruzar ese límite, igual los espanto. Bueno, en realidad mi experiencia me dice eso, pero nunca fui muy amiga del completo empirismo, así que creo que lo que me mantiene acá todavía es el hecho de que pienso que se puede dar una excepción en algún momento. Me siento ridícula pensándolo así, pero soñar ese tipo de cosas optimistas no tiene nada de malo.
Si bien físicamente no estoy sola, el problema no pasa por ahí. Siento un vacío lo suficientemente grande como para no poder dormir y estar acá escribiendo esto, por ejemplo. Porque es a la noche cuando más miedo tengo. Siento que todo ese estante de libros que tengo encima se me va a venir encima en cualquier momento, mientras pienso en todas las personas que pasaron y se fueron de mi vida en tan poco tiempo. De todas esas, no quise retener a tantas, y aún así, fallé. Y si fallé, lamentablemente es porque ya no puedo cambiar lo que sea que yo haga mal. Dios, de verdad me gustaría tratar de hacer las cosas de una forma diferente, si alguien me dijera qué es, tal vez serviría. No hace mucho alguien con quien no hablaba hacía años (literal), me dijo que "se acordó de mí y se preguntaba cómo estaría". ¿SABEN QUÉ? LOS MILAGROS EXISTEN. Claro que no duró mucho, pero esas cosas no pasan. No pasan porque una vez que terminaste con alguien, ya está, la gente no quiere volver. Y mucho menos conmigo. Pareciera como si siempre fuera algo que yo no voy a entender y entonces es mejor dejarlo ahí y empezar a olvidar. A la vez, yo misma los empujo y alejo, tal vez porque tengo caprichos que nadie es capaz de satisfacer, o tal vez NO SÉ.
No me sirve ser talentosa en algo, no me sirve ser ni muy inteligente ni muy nada si lo único que hago es mantenerme encerrada en la misma mierda de siempre. Recreando una situación algo metafórica, me veo a mí misma encerrada en esa jaula, mirándolos a todos desde ese lugar, y aceptando esa maldita situación. Como si no hubiera otra manera de ser. A veces alguien me da la mano por entre las rejas, pero cuando ese alguien quiere, me suelta porque no hay manera de sacarme estirando. Si pudiera encontrar la llave, si YO pudiera encontrarla, entonces saldría a jugar con todos ellos. Pero ahora ni siquiera sé si quiero, porque las personas que me dieron la mano en algún momento, ya no están ahí esperándome. Y me da miedo, tengo tanto miedo de darle la mano a alguien más y que me suelte otra vez... Si la gente puede vivir sin mí, prefiero quedarme ahí, y ahorrarnos problemas a ambos.
Puedo aguantar que sea de noche y esté oscuro, puedo aguantar eso de pasar mis tardes atrapada entre las páginas de un libro porque ese mundo ficticio es mejor que el mío; puedo aguantar que esas cosas que imagino sean mi realidad porque eso me hace reír o llorar de una forma diferente. Tal vez no ría con felicidad, pero tampoco lloro con dolor. Puedo aguantar todo eso si es lo que los demás quieren porque la verdad es que me cansé, me cansé mucho de tratar de hacer cosas para cambiar. No logro nada, las cosas que me pasaron últimamente me dicen que claramente NO logro nada y que no vale la pena intentarlo. Puedo ser mi propia mejor amiga o mi propia persona con la que comparto más cosas, y ojala nunca me canse porque ya no sé de qué otra forma hacerlo.
Y es una mierda porque bueno, la verdad es que me gustaría ahora terminar de escribir éstas estupideces y que alguien venga a golpearme y decirme que no es así, que valgo la pena, que vale la pena tratar de tener una amistad conmigo porque yo soy alguien. Me detesto por ser una persona lo suficientemente horrible como para que no quieran verme o hablarme, y no hay nadie que me conozca mucho que pueda decir lo contrario. O que yo juzgue que es la indicada. No importa. No tiene sentido. Hubo alguien que pudo decirme que no vale la pena intentarlo conmigo. Pero no hubo nadie que diga lo contrario. Si hubiera, seguramente yo la alejaría. Da igual. Al final, es como suele terminar todo, pero me di cuenta tarde de que eso pasa prácticamente desde que tengo memoria, y los amigos que tengo son otro milagro. A todos ellos, los que están y los que se escaparon, les diría que los amo.
Yo no me olvidé, todavía.

25 ene. 2013

Remember, whatever

Tal vez ese sueño me hablaba de necesidad, de una necesidad que tengo desde hace tanto tiempo y que nadie parece poder satisfacer. En ese sueño, sentía que mi pecho latía con fuerza, como si riera... o como si llorara. Y me encontraba a mí, infinitamente pequeña en un barrio tan grande, tan lleno de gente, y a la vez, estaba tan sola.
No se me ocurrió nada mejor que salir a la vereda, cuando pasabas en una bicicleta, y pensé (o pensé que pensé) que por tu mirada sabía que podía volver a empezar. "Volver a empezar", y apenas se me ocurrió esto, me vi a mí a la edad de trece años, con varios años más menos y todo dispuesto para volver a empezar.
Así que corrí, y por un momento me sentí como Susan Delgado. Sentí que corría, que estaba asustada, muy asustada, y entonces, corrí más fuerte y me puse a cantar. Habría llorado si hubiera podido, pero no lo iba a permitir, porque sabía que andabas por ahí, y no habría de mostrar mis debilidades ante un ser tan terco y más pequeño que yo. Pequeño de alma y de fuerza. O tal vez no. Ya ni siquiera estaba segura de las cosas que ignoraba y las que sabía. Por un momento, hasta creí sostener una pollera larga con mis manos, pero no era así.
Y cuando crucé la calle, esquivando un auto y un par de personas, volví a caer en que yo no era Susan, y principalmente, en que te habías acercado a correr a mi lado. Lo vi por el rabillo del ojo y lo confirmé cuando giré mi cabeza y ahí estabas, casi diciéndome "hey, te juego una carrera hasta donde sea que vayas", porque eso es lo que hacen un par de niños en un barrio tan humilde.
¿Qué significaba todo eso? Corrí más rápido, casi rogando mentalmente que me dejes en paz porque estaba dispuesta a escapar si seguías persiguiéndome, pero me di cuenta de que ya no quería que me dejes en paz. Porque yo también te había dejado en paz, y no fue bueno, y ahora tenía muchos años menos, entonces tenía más tiempo. Tenía más años de mi vida, los suficientes como para aprender lo que no había aprendido nunca, ¿y después? Bueno, no era necesario imaginar nada más.
Llegué por fin (esa única cuadra se me hizo interminable), y alquilamos una película cada uno. Nadie hablaba, o al menos, nadie decía cosas innecesarias. Lo hecho, hecho estaba, y ya no importaba porque habíamos retrocedido el tiempo. No lo ignoramos, lo olvidamos. Así que podía sonreír de verdad, mirarte y sonreír. Me veía envuelta de una felicidad inocente, de una alegría que me permitía cantar otra vez.
Y así me fui. Corriendo, como vine, y cantando. Sola, contenta de tener de vuelta mi pequeño mundo simple. Y de que puedas formar parte de ese pequeño mundo sin hacerme daño.
Es una atrocidad. Debería ser un crimen no poder cantar las canciones de nuestra banda favorita simplemente porque duele. Debería resultar empalagoso mirar durante tanto tiempo la luna, que siempre persigue a los mejores amigos durante las noches más felices y, por lo tanto, tiene tantas buenas historias que contar. Debería estar prohibido poner una hamaca en una plaza sin poner otra al lado, y deberían quemarse las cámaras que sacan las mejores fotos en los momentos indicados.
No debería existir nada de eso. No deberían existir las cosas tan hermosas que hacen que recordar sea tan adictivo.

24 ene. 2013

Rosa

Estoy pasando por el desesperante momento en el que estás ya casi seguro de que vas a cometer una estupidez, tal vez de las más grandes de tu vida, pero a la vez no sabés cómo hacer para que no pase.
O tal vez sí sé, pero estoy tan lastimada que tal vez un poco más de dolor no cambie nada, es lo mismo, porque lo que tendría que haber evitado, ya es muy tarde para pensarlo, así que seguramente siga sintiéndome así siempre, y en realidad no se trate de lo que vaya a pasar ahora porque, al fin y al cabo, sea lo que sea, pase lo que pase, siempre va a provocar el mismo dolor y la misma sensación.
La misma sensación de que lo perdí, o mejor dicho, de que yo me perdí. De que es difícil encontrarme de nuevo y a la vez, de que no voy a recuperar lo que más quise alguna vez. La gente puede vivir así, yo también puedo vivir así e incluso muy pronto llegar a olvidarme de esto, a olvidarme de la existencia de toda persona que no viera desde hace dos meses o incluso menos.
Tal vez me olvide, como sé de todos los demás que ya se olvidaron, y de los que ya se van a olvadar de mí, esos a los cuales podría sonarles conocido mi nombre, pero en realidad, no tienen idea de quién soy ahora.
El hecho es, como escribió el señor King que:
"Y ahora, al cabo de tantos años, le parecía que el hecho más horrible de la existencia humana era que los corazones rotos acababan sanando."

22 ene. 2013

I'm fine.

Estoy bien.
No sé exactamente porqué, pero estoy bien. Un poco perturbada, tal vez, mi mente está perturbada, nerviosa, activa... Supongo que debe ser como cambiar de chofer o algo así. Baja uno, exhausto, casi muerto, y sube otro, joven, activo, descansado, y dispuesto a perder su vida ahí arriba. Así debe trabajar la mente de la gente.
A veces siento que algo adentro se desgarra, en mi pecho. Que no soporto pensar sobre ciertas cosas, simplemente porque no puedo hacer mucho para remediarlas. Otras veces pienso en "cuando una persona está depresiva, por más que intentemos levantarla miles de veces, es muy difícil lograrlo, y la persona que trata de hacerlo, se cansa, porque parece que el depresivo simplemente, no quiere escuchar". Entonces termino conteniendo lágrimas.
Yo NO SOY ESA PERSONA. Estoy acá ahora, para decir que no pienso SER esa persona. No pienso esperar que NADIE me levante. No puedo esperar que alguien me levante. Si lo esperé alguna vez, admito que me equivoqué. Y ahora, que estoy empezando a darme cuenta de esas cosas... ¿Cómo lo hago? ¿Cómo hago para agradecer lo que tuve en algún momento si ya no lo tengo, si ya lo perdí? Me dedicaron, tal vez, uno de los mejores gestos que es capaz de transmitir el ser humano, y yo no pude decir "gracias".
Me siento encerrada, asustada. Diría que necesito una mano, pero es mentira. Ya tengo todo lo que necesito. Y el resto depende de mí. No voy a decepcionar a nadie, porque a la única persona que podría decepcionar es a mí misma.
A veces me siento incompleta. Estoy feliz, estoy divertida, estoy graciosa. Y después, estoy sola. No puedo darme vuelta y ver en tus ojos que entendiste lo que acaba de pasar, porque no hay nadie. Me río sola, porque en realidad, nadie vio lo que yo vi. ¿Te decepcioné? ¿Puedo hacer algo para arreglarlo?
No importa. Porque es mentira que estoy sola. No entiendo nada de lo que estoy pensando, pero sé que la forma en la que me siento tiene que ver con ésto y con el hecho de que, sí, me estoy sintiendo mejor, pero estoy confundida. Estoy muy confundida porque tengo miedo, tengo miedo de caerme otra vez, de decepcionarlos otra vez, y de que me digan "te voy a extrañar" otra vez. Y al mismo tiempo, tengo tanto miedo de arruinarlo todo, de hacerlo peor, que siento que la única forma de cambiar algo sería yéndome lejos y empezando de vuelta, o tal vez, desapareciendo.
En realidad, dije todo esto porque sí, estoy confundida, pero principalmente, necesito un abrazo. Necesito darme vuelta y encontrar a alguien que se ría conmigo, o alguien que me golpee, que me grite, que me lastime, me asuste y me diga que "no se termina hasta que es demasiado tarde".
Estoy bien, voy a seguir estando bien. Por las personas que puedo ver. Y principalmente, por mí.