Welcome to Paradise

Página en construcción. Estará lista cuando la paja no le gane a la editora/escritora (o cuando photoshop se porte bien).
Si alguien sabe cosas que empiecen con la letra M, comente acá!

28 dic. 2010

2010... That fucking year

Hoy es 28 de diciembre del 2010, y a días de terminar el año, me decido a reflexionar un poco sobre algunas cosas que me pasaron, principalmente sobre lo mejor que me pasó en la vida [Green Day] y sobre lo peor que me pasó [la escuela].
Vamos a hablar primero sobre lo malo. Resulta que en sí, todo este año estuvo cargado de emociones muy fuertes, de momentos que sé que por más que quiera, no me voy a olvidar NUNCA. Sabía que este era el año en que por fin iba a poder ir a un recital de la banda que me cambió la vida; sabía que este era el año en que terminaba definitivamente la escuela, ya nada más de "andar con mochilas y amargos recuerdos", y por fin a estudiar algo de mi interés; supe después que iba a ser tía por primera vez, y ahora ya estoy ansiosa, porque en cualquier momento llega Isis a este mundo; más tarde supe otras cosas que tampoco me agradaron demasiado, y conocí gente hermosa. Todo en un año, y probablemente por eso variaron tanto mis emociones.
El colegio... That fucking place. Se podría decir que de mis tres años de polimodal, este fue el peor. Terminé por desepcionarme más, por darme cuenta de que hay gente que tan sólo con diecisiete o dieciocho años ya tiene la mente jodida y que no va a cambiar. Me di cuenta de que ya ni por ellos se puede hacer nada, que están encerrados, en su burbuja, y lo único que resta es mantenerse vivo. Claro que probablemente [muy probablemente] también estoy jodida. Lo único que me restó fue pensar en que no todo el mundo es igual, que hay personas que tienen la mente un poco más abierta, más abierta que yo y mucho más abierta que otras personas. Lástima que me crucé con pocas...
Empecé el año creyendo que iba a irme de viaje, sólo por mis dos amigos, para pasarlo bien, tener lindos recuerdos en la nieve, grabarnos haciendo estupideces, y demás cosas que suelen disfrutar la gente de mi edad. Al final, terminé peleada con la mitad de mi curso y casi sin poder respirar esas cinco horas encerrada en mi salón. ¿Lo que me mantenía viva? Mis amigos. El hecho de que ya era lo último. Saber que afuera me esperaba algo un poco más parecido a la libertad. Y mientras tanto, ahí adentro había discusiones, el ambiente era pesadísimo, perdía tiempo en materias inútiles que no me van a llevar a ningún lado, pasé frío, calor, hambre. Más discusiones, aguantar más injusticias, tratar de encontrarle el lado positivo. Todo eso, cinco días a la semana, cinco horas al día, y los únicos dos días que salíamos una hora antes eran una bendición. Evidentemente, este año no saqué nada bueno de la escuela, que sólo era un tormento permanente. Fue muy distinto a los años anteriores, o será, probablemente, que antes todo me importaba mucho menos. Creo que crecí un poco.
A la entrega de medallas fui solamente por mi vieja y por mi abuela, punto final. Es así, no lo voy a negar a nadie porque me parece una hipocrecía. Desde que llegué a la escuela ese día me dieron ganas de salir corriendo. Fue lindo igual ver a los que realmente valían la pena, que casualmente, tampoco tenían demasiadas ganas de asistir. Pero una vez que entramos, donde estaban todos los demás, pasaban canciones que decían cosas como "recuerdos que no voy a olvidar" o esas cursilerías que siempre ponen sobre la amistad en la escuela. ¿Recuerdos? Claro, lindísimos recuerdos. Lindísimo el recuerdo de la piña en la cabeza que me metieron, lindísimo recordar que tenía compañeros que quisieron cagarnos, más lindo el recuerdo de que durante semanas no nos dirigió la palabra nadie, la mitad del curso porque no odiaban y la otra mitad porque no querían meterse en el quilombo. Lindísimos todos esos recuerdos, muy lindo acordarse de lo que sufrió mi vieja por mí, porque sabía que yo no me sentía bien con todo lo que pasaba. Lindo también haberselo ocultado a mi viejo, que ya bastantes problemas tenía con mi abuelo como para encima enterarse a fondo de todo lo que pasaba. Muy hermoso, por supuesto.
¿Y saben qué? No me lo voy a olvidar jamás. Nunca me lo voy a olvidar. Porque cuando me pregunten si no extraño la escuela, la respuesta va a ser directamente NO. No la extraño ni la voy a extrañar nunca. Sí hay cosas que sé que aprecio mucho, como esas mañanas de invierno, en que nos escapábamos del salón con Belu y nos íbamos al bufet, del lado de afuera, donde daba el sol de frente, poníamos música y simplemente estábamos, o las veces que nos habremos quedado horas después de clases en el ciber de en frente, con personas que este año no nos dirigieron la palabra. Las veces que nos íbamos con Alan y Martin a dar vueltas, las veces que nos engancharon boludeando y casi nos sancionan [y el chamuyo que nos salvó], o las tres veces que sí nos sancionaron, por reírnos de las caras que Juan hacía cuando cantában el himno, o cuando nos salimos de clases y no tuvimos ninguna excusa buena, un montón de cosas. Pero realmente, no volvería a la escuela sólo por vivir esos momentos. Porque todo lo demás lo supera. No solamente mis compañeros, porque desde que entré en octavo que me vengo quejando con los directivos por cosas que me parecen injustas, sin ser escuchada. No volvería nunca, no quiero. Ya me quité el cartel que dice "pegue que no duele", por lo menos momentáneamente. Hay que ver con qué me encuentro en esta "nueva etapa" que voy a comenzar.
Pero otra cosa que me mantenía viva, que me mantuvo viva por mucho tiempo, era Green Day. Porque desde que supe que los amaba y comenzaron a cambiar mi vida, supe también que no podía morirme sin verlos en un recital. Por lo menos para gritarles "gracias" y que mi grito se confunda con los gritos de todos los demás. Cumplido, ya me siento realizada. Porque gracias a ellos tres, mi vida comenzó a tomar otro rumbo, o tomó otro rumbo directamente. Entendí sus letras y mi cabeza se abrió, pude ver muchas cosas con mejor claridad. Entendí todo lo que me decían, entendí sus mismas contradicciones y las cosas que siempre dejaron más que claras. Y a raíz de eso, conocí muchas otras cosas. Escuché a mis bandas favoritas, leí mi libro favorito, conocí a mis mejores amigos, supe a qué iba a dedicar mi vida, creí en cosas nuevas y dejé de creer otras, comprendí lo que se supone que debo ser. Porque ellos llegaron cuando estaba creciendo y me enseñaron mucho de lo que sé. Gracias es poco, porque encima de todo, vinieron hasta acá y dieron un show para mí. Sí, para mí y cuarenta mil personas más, y fue el mejor show en la historia de Green Day. ¿Gracias? Me las meto en el culo, jamás voy a poder expresarles con palabras todo lo que significan para mí.
Es por eso que desde mayo, cuando nos enteramos la fecha, y desde el 28 de mayo, cuando tuve la entrada en mis manos, hasta aquel maravilloso 22 de octubre, el gran pensamiento que ocupaba mi mente era Green Day. Soportaba todo por Green Day, lo retenía todo por ellos, porque lo demás, ya no me importaba. No me importaba ir al viaje de egresados, porque iba a ir a verlos a ellos, no me importaba pasar horas y horas en la escuela, porque sabía que por tres horas iban a estar tocando para mí.
¿Otras cosas que me pasaron? [Si creen que corté mi discursito sobre "lo que sentí por Green Day este año" a propósito para no extenderme, creen bien.] Bueno, me enteré que voy a ser tía, como ya dije. Esa fue una de las razones por las que no fui al viaje. Belu no iba a ir, y era, además de Alan, mi única mejor amiga en mi curso. Si no iba ella, ¿qué íbamos a hacer nosotros? Bancarnos a los demás, claro. Además, hasta ese momento no sabía en qué fecha iba a ser el viaje y el recital, y si coincidían, ya daba por hecho de que al viaje no iba. No me iba a perder a Green Day por nada del mundo. Así que nos bajamos los tres, y después se bajaron otros más. Ahora, la panza ya está de nueve meses [casi] y esta semana ya voy a conocer por fin a Isis ♥. Estoy conteniéndome todo el tiempo de mandar un mensaje preguntando "¡¿ya salió la pendeja?!", porque si lo hago, Belu me va a pegar (?).
Además de ésto, conocí a gente muy kopada. A los de la GDH, a gente nueva en La Fonola, en otros lados, mucha gente que llegó y con la que es genial compartir momentos.
Por esas cosas y muchas otras, en el 2010 me pasó lo mejor de mi vida y lo peor de mi vida. No fue para nada aburrido, porque tengo un montón de recuerdos distintos. Hay que ver cómo me trata la nueva década, si es que en el 2012 no se termina el mundo.

26 dic. 2010

Muestra del 23/12/2010

Nuevamente, como otras veces, participar de ésta muestra fue realmente genial. Siempre es un placer hacerlo, desde antes hasta el momento en el que uno está tocando arriba del pequeño escenario. Es la cuarta vez que participo del evento, y sólo siento que cada vez me gusta más participar y estar en esa escuela de música que es La Fonola, porque el ambiente en sí me hace sentir en mi hogar.


Pero no quiero empezar con cursilerías, simplemente voy a comentar cómo la pasé, como suelo hacer desde... la segunda muestra, si no me equivoco. Resulta que inicialmente teníamos cinco temas preparados [más que otras veces, creo que ya parezco figurita repetida apareciendo en todos lados], pero al final terminamos tocando cuatro, porque el chico que tocaba la otra guitarra desapareció inesperadamente, y uno de esos temas no valía la pena hacerlo sin él... O puede ser que en realidad no quisimos hacerlo simplemente porque no nos gustaba. Ezequiel parecía no querer cantarlo, lo que es entendible porque no se sabía la melodía, y por eso, yo estaba obligada a cantar también, así que sin discutirlo en ningún momento, ese tema NO se tocó. Quedamos así con los cuatro temas: Rock n' Roll, Saxofón, Balafón [un tema de composición propia que quedó realmente genial!]; No Woman, No Cry [de Bob Marley, que salió tan genial <3]; onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_M1f2RcvfXz4/TRfiMLy52_I/AAAAAAAAAXw/qC4WNUhBr80/s1600/100_4010.jpg">
Hicieron temas muy buenos, variaron mucho los estilos, como siempre, y hubo también momentos grosos. Como cuando subió una nena que tendrá seis o siente años de edad y la rompió cantando con su vocecita extremadamente dulce. Fue demasiado tierno, verla casi me hace mariconear. Cantaba, y al principio se notaba que estaba nerviosa, cantaba bajito. Y después, a medida que se daba cuenta de que todos adelante nos derretíamos viéndola, le empezó a poner onda, y terminó moviéndose, cantó con todo, y qué se yo, fue épico. No entiendo cómo mi viejo no le sacó fotos, me llegó tanto... Después, otros del taller de percusión se pasaron con un par de temas en los que participamos todos con palmas o gritos. Cuando terminó la primer mitad de la muestra, salieron afuera a tocar, como siempre, y pedían al cielo que nos tire un poco de agua calmar el calor un poco. ¿Y saben qué? Llovió un poco. Seguro que si seguían cantando un poco más, llovía lindo.


Tocar ésta vez estuvo bueno también porque me sentí más relajada. Nunca estoy tranquila cuando toco en una muestra, pero sí me sentí mejor ahora. Ya no era mi primera vez arriba de un escenario y bueno, sabiendo que los temas estaban buenos y salían bien, era un placer estar ahí otra vez. Empezamos con No Woman No Cry, que me gustó porque fue "semi-instrumental". Ezequiel tocaba la melodía con el piano y todos cantábamos el estribillo. Un par de arreglitos más y quedó una muy linda versión, me habría gustado grabarla. De verdad. Después le siguió When It's Time... Me puse nerviosa al principio, y la cagué un poco, pero al final salió bien igual. Lu tenía razón, es una canción que significa demasiado por cosas que no pienso explicar ahora, y en un momento creo que tuve que cerrar los ojos y esforzarme para que no me tiemble la voz... Sí, yo estaba cantando. En fin, después tocamos la Chacarera, en la cual me colgué y dejé de tocar al principio, no sé por qué. Sé que me puse a pensar en otra cosa, y cuando me di cuenta, habían empezado sin mí, pero en fin. Suele sucederme seguido, creo que tengo que solucionar eso. Me ODIÉ a mí misma porque en "Rock n' Roll, Saxofón, Balafón" me olvidé de afinar la sexta cuerda y tuve que ponerme a afinarla mientras los demás no dejaban de tocar. Quedó bien igual, lo hice rápido, pero creo que mi cara de orto cuando empecé a tocar sí fue notoria. De cualquier manera, ese tema la rompió, y fue el último que tocamos.


Como ya dije, estuvo muy genial haber participado otra vez, haber tocado con mi hermana, haber cantado y haberlo pasado bien en los ensayos, pasando los temas, tratando de recordar las mil partes que Ezequiel quería agregarle a todos los temas, haberla flashado con Rock n' Roll (...), haber tocado con los chicos de los saxos, haber hecho sonidos extraños para "ambientar", las prendas que nunca cumplimos, los mates, el submarino ♥, la necesidad de AGUA éstas últimas semanas, y muchas otras cosas, hasta que finalmente terminó saliendo todo muy lindo. ¡Vamos que el próximo año se viene alguna de punk rock!

[Jimena, mamá, Sofi, yo, Leo, Lulu, y papá sacó la foto :)]

20 dic. 2010

FUCK.

Caaaaaaaada día es peor. Tengo que admitir que sí. Y es que simplemente, cada día siento que hay más cosas que me atraen...
Estúpida! Estúpida! E S T U P I D A ! Ya te habías dicho a vos misma que no tenías que buscar más motivos para embobarte, pero veo que obviamente, no funciona con vos.
¿La razón? Nah, obvio que no. Tenés que entender, querida conciencia, que aunque la razón me diga de verdad qué es lo que tengo que hacer, siempre me olvido de que ésta existe cuando está él. Es imposible, ya deberías saberlo.
Y sí, pero al final, ¿quién se termina cagando en todo este asunto? ¿Él? I don't think so...
Ya sé, ya sé, pero no tengo ningún apuro. Puedo olvidarme de esto en cualquier momento, y mientras tanto, sueño. Sí, es la decisión más estúpida que pude haber tomado, y voy a intentar descartarla en cuanto me sienta lo suficientemente bien como para pasar ese detalle por alto, pero mientras tanto...
Sufris. Porque cuando lo veas con alguien más (y sabes quién es ese "alguien más") en un par de días, te vas a querer tirar abajo de un tren.
Nah, no es para tanto. Quiero creer que no es para tanto, así que si lo creo, no lo es. No voy a negar que me deprime, soy bastante infeliz. Estoy jodida, también lo sé. Pero tengo motivos para vivir. Mi vida no termina en ese lugar... Sí puede que empiece ahí, pero termina mucho más lejos.
Qué profunda...
Gracias.
De todas formas, tenés que pensar en otras cosas. ¿Lo intentaste, por lo menos?
¡Por supuesto! Claro que lo intenté, ¿pero cómo puedo pensar en otra cosa o en otra persona en ese momento? Está frente a mis ojos, es músico y le apasiona lo que hace. Me mira proponiéndome ideas, como si de verdad pudiera darle mi opinión. ¿Lo hace a propósito? Es obvio que me cuesta pensar en esos momentos y que terminaría diciéndole que sí a todo. Por suerte, ésto último es sólo una exageración, porque sí puedo por lo menos formular ideas en frente de él... Afortunadamente, sino quedaría como una retrasada mental.
Bueno, pero intentá pensar en las cosas que no te gustan de él entonces. Qué se yo, para intentar alejarte nomás...
Ya no sabes ni qué decir. ¿Qué es lo que no me gusta de él? ¿Su pelo? Y si fuera de otra manera, seguro que me encantaría igual. ¿Qué no me gusta de él? ¿Ella? Sí, eso es lo que odio de él, y ni siquiera puedo decir que lo odio, porque por lo menos es feliz. Ella no me importa, me importa él. Además, cada día descubro cosas que me atraen más, como ya dije.
Mentira, ¿qué descubriste últimamente?
Que me oculta cosas; que es vegetariano (y cuando me enteré de esto casi me derrito); que me oculta cosas porque de verdad no quiere decir mucho de su vida personal, y eso me tiene intrigada.
No tenés que sentirte intrigada.
Me importa una mierda lo que tenga que sentir o lo que no. Nadie puede controlar los sentimientos. Ni siquiera yo. Sé que puedo olvidarlo si quiero. Puedo ponerle un fin a todo esto cuando me lo proponga. Si quiero, puedo estar la semana que viene pensando en alguien más, aunque en ésta última ocasión, seguramente todavía sentiría dudas. Cuando quiera puedo terminarlo, pero es como un proceso de recuperación que lleva tiempo, por lo menos conmigo. No me gusta alguien distinto todos los meses.
Ya sé, ya sé... Pero entonces, ¿de qué sirve que hables conmigo si siempre vas a terminar en la misma conclusión?
Porque es divertido, no sé. Los demás se asustan de mi salud mental.
Sos TAN graciosa.
Gracias.
Bueno, entonces no me vas a dar bola, vas a seguir en otra, con la mente fija en el mismo gil.
No, prometo que voy a intentar que no sea así. Intentarlo, por lo menos. Sé que ya va a llegar el momento en el que lo olvide, de verdad.
No sé si creerte, pero vamos a suponer que lo hago. Es lo mejor.

19 dic. 2010

Mágico como un sueño

... Sólo recuerdo la última parte de lo sucedido, porque de lo anterior sólo retuve imágenes y el miedo. Pero lo último lo recordaba con tanto detalle, que cuando abrí los ojos, mi corazón seguía latiendo muy rápidamente.
Estaba en un patio grande, de piso de cemento y rodeado de edificios, parecido al patio exterior de mi escuela primaria. Pero yo sabía que era el patio de mi actual casa. Caminaba hacia la puerta, junto con mi papá, y acabábamos de escapar de algo. La puerta se acercaba con lentitud, y cada vez sentía más miedo. Cuando estábamos llegando, me giré para verificar que nadie nos seguía, y aunque no pude ver a nadie, el silencio me indicó que debíamos correr. Nos metimos rápidamente adentro y cerramos la puerta justo cuando un rayo verde fue disparado hacia nosotros. Mi papá cerró la puerta de madera pintada de azul en un ademán rápido que impidió que el rayo verde lo alcance. Yo me había caído al piso. Me miró y no alcanzó a decir nada, porque la puerta empezó a ser empujada por alguien desde afuera, y él empujó para detenerla. Me puse de pie de un salto e intenté ayudarlo.
Lo primero que hice después de apoyarme al lado de él, fue sacar la varita de mi bolsillo. Mi papá no podía sacar la suya, así que por un pequeño espacio entre la puerta entreabierta y la pared, yo lanzaba hechizos sin siquiera pensar en si podían ayudarnos en ese momento o no. Sí sabía (y esto era lo que me aterraba) que afuera había más de una persona y que todos ellos querían acabar con nosotros.
La fuerza de ellos que evidentemente era superior a la nuestra, terminó por sacar la puerta de sus goznes, y ahora era sostenida en pie sólo por nuestro peso. Era nuestro escudo, lo único que nos protegía de los rayos de colores que provenían desde afuera. Mi papá hacía fuerza, no podía permitirles la entrada. Ese era nuestro hogar, ahí adentro estaban... Mis hermanas.
Cuando ésta idea se cruzó por mi cabeza, no lo pensé dos veces. Quise decirle a él que iba a ir a buscarlas para escapar, pero no me salió ni una palabra de la boca. Me alejé de la puerta, corriendo por un largo pasillo, hasta que me crucé con otro y giré hacia allí, y ya no vi más a mi papá por el momento. Al final entré por otra puerta hacia la habitación, donde mis hermanas dormían. El lugar era enorme, con paredes muy altas pintadas de blanco, y sólo había en él dos camas, en las cuales estaban mis hermanas. La más grande estaba despierta, aterrada. Se levantó de un salto cuando entré, y cuando vi que me había ahorrado el trabajo de despertarla, fui hacia mi hermana más chica. Con el pelo completamente revuelto y cara de sueño, la obligué a levantarse.
- ¡Dale, despertate, vamos! -grité histérica, agarrándola del brazo.
Se levantó todavía envuelta en una frasada grande y rosa, que en la vida real me habría sorprendido ver porque se supone que la habíamos tirado hacía años. Se envolvió en ella y la abracé con mi brazo derecho. Con el otro brazo, rodeé el cuerpo de la mayor, y salimos de la habitación, mientras sostenía mi varita en alto.
Corrimos por el pasillo otra vez y terminamos en el comedor, que era muy parecido en realidad al comedor de la casa de mi abuela. A mi izquierda, la pared y la ventana más grande de la casa habían sido destruídas casi por completo. La ventana se mantenía sólo por lo poco que quedaba de la pared, y mi papá estaba ahí con alguien más que no reconocí. Ya había sacado su varita y los rayos verdes que entraban y salían iluminaban el patio de afuera. Había más gente, eran mortífagos. Comprendí que no podíamos quedarnos ahí, o de lo contrario, algún hechizo podría alcanzarnos, así que nos fuimos hacia la derecha, donde estaba la puerta de la cocina. Ésta habitación era un poco más chica, y, al igual que el comedor, era muy parecido o casi igual a la cocina de mi abuela. Había una mesa chiquita apenas entramos, y a nuestra derecha estaba la puerta que daba hacia afuera, al lado de la heladera. Al lado de ésta última, había un espacio, y finalmente, contra la pared de en frente, había un mueble grande debajo de una ventana.
Corrí hasta la puerta junto con mis hermanas, agachadas las tres, ya que ésta tenía una ventanita pequeña en la parte superior y podíamos ver y ser vistas desde el patio de afuera. Tenía que empujarles la cabeza porque ellas querían ver qué pasaba. Cuando fui a empujarlas una vez más, me detuve porque afuera hubo movimiento. Me quedé paralizada, en silencio. A simple vista, el patio de ese lado estaba vacío; todos estaban luchando del lado de la ventana grande, en el comedor. Mis hermanas asomaron la vista también, no se los impedí. Estaba temblando ligeramente. Nos quedamos petrificadas hasta que escuché una risa maniática, fría, demente.
Mis ojos se abrieron enormemente y volví a empujarlas hacia abajo una vez más, justo antes de que un rayo de luz verde atravesara la ventana de la puerta. Los vidrios rotos cayeron sobre nosotras, y mis hermanas empezaron a llorar.
- ¡AGÁCHENSE! -grité y me puse de pie. Mi hermana más chica tiró la frasada por encima de mi otra hermana y se cubrieron las dos.
Empecé a tirar hechizos sin lograr acercar ninguno. Ya sabía quién era la que estaba afuera, pero no la había visto todavía. La puerta amenazaba con salirse otra vez, porque ésta no era de madera, sino de un metal viejo y casi oxidado que no iba a resistir mucho. Llegaban hechizos que esquivaba de milagro, y tiraba otros que también eran esquivados. Quería ayuda, y justo entonces, llegó mi mamá. Me empujó hacia un costado y tiró algunos hechizos sin hablar con su varita, para después volver a esconderse contra la pared. La bata blanca estaba toda sucia y para nada arreglada, y su cara estaba traspirada. Volvió a acercarse a la ventanita y salió de su varita un rayo de luz verde.
- ¡Correlas a un costado! -me dijo, refiriéndose a mis hermanas, que estaban acurrucadas a nuestros pies.
Las obligué a levantarse, sosteniéndolas de la cabeza para que no se incorporen del todo y se mantengan agachadas y caminamos hasta el rincón entre el mueble y la heladera.
- Quédense ahí -les dije cubriéndolas bien con la frasada. Las dos estaban llorando.
Cuando volvía con mi mamá, la vi. Afuera, una melena de pelo negro enrulado corrió delante de nuestros ojos. Su cara pálida y demente nos lanzó una desvergonzada risa y alzó su varita hacia nosotros. Bellatrix Lestrange era quien estaba intentando aniquilarnos a mi madre, mis hermanas y a mí. Soltamos varios hechizos con mi mamá en dirección a ella, pero los esquivó maravillosamente, y después tuvimos que cubrirnos otra vez. Pero ella había pasado en frente de la puerta para dirigirse hacia la otra ventana, la que estaba encima del mueble. Había rejas y era muy pequeña, no podría entrar por ahí, pero supe que lo que pretendía era matar a mis hermanas. Simplemente por el hecho de vernos sufrir, simplemente porque le gustaba, porque estaba loca y quería hacernos sentir el mayor dolor que puede uno sentir.
Corrí hasta el rincón, justo cuando aparecía en mi campo visual a través de la ventana.
- ¡Rictusempra! -grité, y el hechizo atravezó la ventana rota sin producir ningún efecto.
Varios hechizos rozaron las cabezas de mis hermanas, cubiertas por la manta, y cada vez que ocurría, la más chica gritaba o lloraba más fuerte, y la otra la abrazaba con fuerza, tratando de calmarla. No podía decirles que se levanten, y no podía ponerme delante de ellas, o sería muy fácil que me maten a mí también. ¿Y después qué? Mi mamá intentaba acercarse a nosotras, pero mi papá estaba teniendo serios problemas para detener a los otros del lado del comedor.
Me acercaba más a la ventana y volvía a alejarme rápidamente, para lanzar hechizos que sabía que nunca servirían. Bellatrix hacía lo mismo, sólo que podía moverse con más facilidad. Un rayo de luz verde pasó rozando por mi oreja, y mis hermanas gritaron. Entonces me acerqué más. Justo entonces, Bellatrix pasó por en frente de la ventana para ocultarse del otro lado. En unas milésimas de segundo, la vi saltar hacia el otro lado. Y en esas mismas milésimas de segundo, levanté mi varita, con lágrimas en mis ojos.
- ¡Avada Kedavra! -grité lanzando mi brazo junto con el hechizo, sosteniendo mi varita con fuerza, de la cual salió un rayo de luz verde. Y le dio justo en el corazón. Y la muerte fue instantánea, indolora, pero a pesar de eso, vi en su rostro una mueca de sufrimiento, que se había formado antes de recibir el hechizo. Justo un instante antes. Antes de caer al piso, ya estaba muerta y yo permanecí de pie, con abundantes lágrimas cayendo por mis mejillas. Mis labios se apretaron con fuerza y volví a levantar la varita-. ¡Avada kedavra, avada kedavra! -grité desesperada, disparando un hechizo que ya era inútil, simplemente porque me sentía abatida yo misma.
Se me cruzó por la cabeza la idea de que había matado a alguien, y más lágrimas lucharon por salir de mis ojos, pero después miré a mis hermanas, que me miraban también con sus ojos irritados, y me dije que ya tendría tiempo más tarde para pensar en mi moralidad. Dirigí una rápida mirada hacia la ventana y me acerqué a ellas. Algo me hacía desconfiar del cuerpo inerte de Bellatrix. Sabía que no volvería a moverse, pero seguía sintiendo miedo de ella, de que en aquel momento pudiera levantarse y matar a mis hermanas. Las abracé a las dos con un brazo y con el otro sostenía la varita, y fuimos hasta la puerta de la cocina que conectaba con el comedor, y ahí nos alcanzó mi mamá. Las abrazó y las condujo hacia otro lugar. De la pared que intentaba cubrir mi papá y ese otro que no sabía quién era, ya casi no quedaban rastros. Sólo escombros, tras los cuales ambos hombres se escondían para evitar hechizos. En cualquier momento podían cansarse lo suficiente como para perder velocidad, y no poder esconderse a tiempo...
Mi mamá se unió a ellos. Había escondido a mis hermanas en otra habitación. Y estaba por correr con ellos cuando decidí darme vuelta y mirar hacia la cocina. Y para mi horror, detrás de la ventana hubo movimiento. Mi corazón latía con violencia, pero pude reaccionar rápidamente. Me acerqué otra vez a la ventana, con miedo. Yo le había dado, Bellatrix estaba muerta, porque le había dado más de una vez. Pero de todas formas, la vi, sólo que ésta vez me sorprendí más por lo que pasó que por el hecho de verla viva.
Se levantó, y al hacerlo, dejó atrás su cuerpo. La mujer que se había levantado era joven, bella y con una mirada que no se parecía en nada a la anterior. Sus ojos ya no eran demoníacos ni había rastros de locura en ellos. Observó su cuerpo con pena, dolor y después me miró a mí, con la misma expresión en el rostro. Su piel, antes pálida y grisásea, ahora obtenía un color más natural. Sus finos labios eran de un rosado húmedo y su rizado cabello castaño no la hacía ver mal. Su cara parecía pequeña entre aquella melena oscura. Entró por la ventana (pudo hacerlo porque para entonces, ésta ya estaba destrozada y ya no tenía rejas) y avanzó hacia mí, con serenidad. Intenté levantar mi varita, pero el horror se había apoderado de mí. Habría comenzado a soltar hechizos como una loca de no ser por el repentino cambio. Pero no podía, simplemente porque debía saber.
Cuando estuvo parada en frente de mí, levantó los brazos, y al momento siguiente, sentí su cuerpo junto al mío. Tardé en darme cuenta de que me estaba abrazando. Sus brazos me rodeaban, aunque yo no hice lo mismo. Su pelo me molestaba en la cara, pero no me atrevía ni siquiera a correrlo. Su piel era cálida y suave, era como si de verdad se tratara de una persona viva, cansada porque acababa de batirse a duelo con alguien, estaba cubierta por un leve sudor. Pero en realidad, tampoco sabía de qué se trataba. No sabía si estaba viva o muerta, si era una persona o un fantasma... Pero los fantasmas no tenían la piel tan cálida.
Su voz tembló.
- Gracias -musitó aferrando sus manos con fuerza a mi ropa.
Mi corazón seguía latiendo con fuerza, pero ya no sabía si era miedo. Escuchaba los ruidos en el comedor, pero no podía hacer nada, porque aquella situación era más extraña aún. Mi cara estaba atrapada entre su cuello y mis brazos inútiles a los costados de mi cuerpo. Intentaba pensar con claridad, pero el cansancio y la confusión me lo impedían. Me alejé un poco, y se salió su pelo de mi cara, por lo que pude ver. La miré a los ojos, pero no me soltaba todavía. Le sequé las lágrimas con el ceño fruncido.
- De nada -contesté, sin saber si era en realidad la respuesta correcta.
Ella sonrió. Sus labios jamás habían mostrado una mueca tan adorable, o si lo habían hecho, seguramente la habrían olvidado con rapidez. La piel en su rostro también era suave. Me alejé un poco más, sin dejar de mirarla. Tenía que hacer algo rápido si no quería que pensara que estaba demente. Pero probablemente, ella ya sabía también todas las cosas que se cruzaban por mi cabeza, y entendería cualquier reacción mía, fuera estúpida o no...

Cuando me desperté, todavía tenía la sensación de estar mirándola fijamente. Me acordé que también, entre esa mezcla de sensaciones había tenido ganas de correr, quise besarla también porque miraba sus labios más que a sus ojos, quise pedirle que nos ayude a alejar a los otros mortífagos, quise hacer un montón de cosas. Y aseguro que todo lo que pude redactar ahora, lo recuerdo muy bien. No exageré ningún detalle. Hacía mucho que no me acordaba de un sueño con tantos detalles. Últimamente, soñaba un montón de cosas y no lograba recordarlas al despertar. Por eso me sorprendió esto. Me desperté de golpe, como quien se despierta de una pesadilla gritando. Sólo que no grité. No sé si fue una pesadilla, porque al final todo fue muy confuso. Pero me acordaba de todo, de cada gesto visto en el rostro de mis papás y mis hermanas, de cada palabra, de cada acción y cada momento, desde el momento en el que corrimos con mi papá hasta la casa para salvarnos de un terrible ataque sorpresa.
Después, pensando en detalles, me di cuenta de que nosotros hubiéramos sido una familia de magos, mi hermana más grande también tendría que haber tenido varita, ya que habría estado en segundo año. Pero son detalles sin importancia. Lo que sí importa es que mi inconciente está bastante lleno de Harry Potter, y es curioso porque no creo estar tan loca por el libro o película. Soy muy fanática, pero de hecho, hace mucho no leo nada de Rowling, y la última vez que vi una película fue hace bastante también. Pero tuve otro sueño anoche que también tuvo que ver con alguien con quien no hablo hace mucho tiempo... Aunque entiendo porqué soñé con él. Y es porque creo que no lo voy a volver a ver más, porque tiene que ver con la escuela, y porque ayer fue probablemente la última vez que lo vea. No tiene importancia, simplemente fue raro.
Mis sueños, llenos de magia.

14 dic. 2010

The stories and disciples of the Jesus of Suburbia

Amigos... Hoy precisamente estaba pensando en lo raro que son mis amigos. I mean, todos somos raros, todos tenemos nuestras costumbres, buenas o malas; nuestro carácter y temperamento varían, pero justamente estaba pensando en la gente que me rodea. ¿Tan raros tenían que ser? Creo que para rara, en ese caso, estoy yo. A uno le dan ganas de reír para no llorar...
Repasemos:
Mejores amigas, una que es extremadamente celosa. Tiene grandes problemas para discimular cuando está mal por algo y demás, tal vez eso no sea tan extraño. Después de todo, es su carácter. Lo raro son ciertas situaciones, como el hecho de que cuando éramos chicas, nos encantaba golpearnos. Y no golpecitos, sino cagarnos a trompadas. Oh, memories... Y otra de ellas sí que es un caso especial. Me refiero a que, por favor, la tipa vive en otro país, si eso no es especial, entonces yo soy la presidente de la República Argentina. Y sí, lo último fue una exageración. Y de todas formas, nos llevamos bien. Por algo es mi mejor amiga. Otra curiosidad acá podría ser que no nos parecemos en nada y que no tenemos nada en común, excepto nuestra banda favorita. Las cosas que logra la música...
Ahí no termina la cosa. Tengo amigos que son padres, y amigos que son un tiro al aire. Mi amiga madre tiene pelo verde y le gusta la psicología, a pesar de que tiene altos problemas en la casa. Pero de todas formas, ella es seguramente tan rara como yo. Algo que nos caracteriza a ambas, es que este año odiamos a todo el curso, y todos estaban en contra nuestra. Lo pasamos genial. Y el otro no sabe qué va a hacer de su vida, pero ese sí que es un personaje. No sabe cómo va a continuar, pero sabe que quiere tatuarse a Perón en el pecho. También detesta cuando su mejor amigo se va con su novia en lugar de irse con él. ¿Pero creen que se lo guarda? No, obviamente que no... Perdí la cuenta de cuántos fueron sus intentos por separarlos. En ese mismo ambiente que es la escuela, también encontramos a dos peronistas, católicos, que a pesar de compartir éstas características, viven discutiendo constantemente. Bueno, seguramente es por el hecho de que ella apoya al gobierno del momento, mientras que el otro lo detesta y pretende convencer a la gente de que Menem fue el mejor presidente de los últimos años. Es también el tipo de persona que entra al Palacio de San José con una remera de Rosas.
También está, por supuesto, el típico dúo dinámico, ese que está unido desde el primer momento y que no piensa separarse nunca, de los cuales, uno de ellos tiene muchísimas dificultades para aprender algo, y el otro asume todo lo que lee con una facilidad asombrosa. Uno de ellos escucha música nacional, y el otro escucha bandas de metal extranjeras. Uno de ellos es de pelo castaño y ojos marrones, y el otro es morocho de ojos verdes. Y a pesar de eso, son inseparables.
También están las parejas, particularmente esa en donde él es más bueno que el pan, y donde ella es forra, cortante, directa, pero ambos se ven tan bien juntos. Y tengo amigas que siempre están juntas y que parece que todavía tienen que alejarse un poco del camino de la inocencia.
Si creen que esto no es nada, a ver qué les parece lo siguiente. Uno de ellos es una de las personas más freaks que conocí en mi vida, que a simple vista no provoca nada, pero es adentro de su cabeza donde todas las ideas parecen surgir e invadir todo lo que está a su alcance. Apodos raros, proyectos raros, historias raras, todo lo que sea raro le encanta y produce cosas raras. Y cuando se le va la mano, siempre está ella, para calmarlo y decirle que se ubique, con toda su ternura, y cómo me hace reír cuando lo reta. Me hacen pensar en una relación de hermanos, y es muy gracioso. En este grupo también tengo que incluir a la típica piba que no para de hablar nunca, que siempre tiene algo para comentar y que todo lo que dice es tan flashero que es imposible no reír. Y al lado de ella, otra persona que es un poco más callada, reservada, que no dice demasiado, pero en el momento indicado, dice las palabras justas para hacerte morir de risa.
Lo raro de este último grupo, en el que me incluyo, es que solemos enviciarnos demasiado en un foro, y que ahí tenemos más amigos freaks. Como por ejemplo, una mina que tiene serios problemas para definir su sexualidad, por lo que según ella "algunos días es hetero y otros días es homosexual". Su mejor amiga, demuestra tanto, pero tanto su pasión cuando algo le gusta, que da miedo. Otro de ellos, no aparece nunca, pero siempre que lo vemos aparecer por ahí, llega con ideas nuevas y nadie le cuestiona el papel de "líder". Lo curioso de éstas últimas tres amistades, es que también son de otro país. Cool.
Volviendo a personas que suelo ver personalmente bastante seguido, me encuentro con una chica que tiene altos problemas en la casa [frase que suele usar], que por alguna extraña razón, siempre hay algo de ella que la relaciona con el colegio Hogwarts de Magia y Hechizería. Estoy segura de que su le hubiera llegado la carta para ir, habría podido hacer desaparecer algunos de sus siete gatos por arte de magia.
Otra relación que considero una rareza, es la que mantengo con una de mis mejores amigas también, que si bien vive a dos cuadras de mi casa, hace miles de años que no la veo. También somos completamente diferentes, porque con ella no compartimos ni siquiera los gustos de música, pero será el hecho de que crecimos juntas lo que nos mantiene unidas. Tiene la manía de cambiar de color de pelo como cambia de remera, y atrae más hombres que cualquiera. Y yo la amo.
Debería seguir nombrando, porque sigue faltando acá gente bien freak que quiero muchísimo. Cada uno tiene sus cosas, algunos creen en especies tripolares, algunos basan sus creencias en Star Wars, otros están obsesionados con el anime, a otros no le gustan las cosas dulces; algunos de ellos tienen tantos problemas en la cabeza que a veces me es imposible comprender algo de lo que dicen, y otros son tan normales que terminan siendo raros de tan normales que son. Hay de todo y para todo, eso nadie lo puede negar, y yo para mí tengo de todo. Si tengo que describirme por estar en ese grupo de grandes amigos, diría que soy una obsesiva paranoica, que ama escribir y tocar la guitarra pero lo hace mal, que a veces sospecho que soy un poco bipolar y siempre tengo ganas de ir a un psicólogo. Diría muchísimas cosas más, y para mí, siempre voy a ser la más freak, porque sólo yo sé lo que se pasa por mi cabeza, como creo que cada uno se asustará de lo que tiene escondido ahí adentro.
Porque todos tienen algo que los caracteriza y que me hace pensar en ellos, como personas únicas, que voy a recordar siempre por lo especiales que son.

10 dic. 2010

Cambio de planes.

No me importa. Hay mucha mierda alrededor de todo lo que hago, pero no importa e.e
HAY QUE SALIR DEL AGUJERO INTERIOR
Y voy a salir u n r a t o, a ver si cómo me tomo las cosas cuando vuelva. Cool!

Viernes... ¿Y llueve?

Damn! Damn! Damn! Damn and hell!
Son las... tres y veinte de la tarde, y sí, sigo en pijama. Y no tengo ni la más mínima intención de cambiarme o mejorar mi aspecto. Ya mañana voy a tener tiempo para eso. Y sí, conozco muy bien el estúpido dicho de "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", pero no me importa. Sé que nada va a cambiar demasiado de un día para el otro, porque ahora, mis viernes, mi semana de puros viernes se está volviendo monótona y aburrida. Y mañana va a ser igual, ¿saben? La única diferencia es que pienso salir a la noche, pero soy una estúpida. Haciéndolo sólo voy a fingir que estoy de buen humor. Pero bien, con suerte capaz que me miento a mí misma. Ojalá logre mentirme a mí misma.
Es verdad que vivir siempre en el mismo presente o rutina, como quieran llamarle, puede volverle a uno loco. No creo estar llegando a ese estado, pero siento la diferencia. En este momento, escribiendo esto, pensando en que recién empiezo las vacaciones y moviendo mi pie con nerviosismo [tengo un tic en realidad, siempre muevo el pie], es más fácil darse cuenta de eso. Pero por otro lado, prefiero ésta libertad a tener una contención como la escuela. A esa prefiero ni nombrarla. No, mi problema realmente no es este, mi problema es que toda la semana estuve de mal humor, que toda la semana estuve al borde de un período de depresión [estuve considerando seriamente hablar con alguien respecto a ésto, porque me parece raro que de vez en cuando me dé por deprimirme sin razón alguna], que ya no encuentro nada que me motive... Creo que estuve muy cerca de sentirme como Holden Caulfield, de verdad. En realidad, muchas veces me siento como él.
Muchas veces lo entiendo y me acuerdo de cuando veía a su hermana en el tiovivo y llovía, y entendía lo que estaba pasándole, no tanto por su mente sino más por su corazón. Sus sentimientos. Eso probablemente es lo que siento y sentí muchas veces. Porque siempre observo las mismas cosas que él, discuto las mismas cosas que discutió él en aquellos días de víspera de Navidad, pienso en las mismas cosas y pienso entonces en que nada de lo que haga sirve porque soy insignificante. Porque "soy cobarde, desvergonzado y débil", como dijo Shinji de Evangelion, en una situación que probablemente no tenga nada que ver, pero son aquellas tres palabras las que creo que mejor me describen ahora. Cobarde, porque tengo miedo. Tengo miedo de seguir así, de perder confianza en mí misma, de no poder hacer algo de mi vida, de no poder lograr lo que me propongo algún día. Y eso me acobarda. Empezar algo nuevo provoca cobardía. Desvergonzada, porque intento justificar muchas de las cosas que hago, pero sé que no tengo razón. Porque digo cosas de las que sí tengo razón, también sin preocuparme por ello, pero me preocupo por cosas que no tienen importancia y no miro lo que de verdad debería mirar. Llega a ser casi egoísmo, pero no lo es... No todavía. Y débil. Principalmente débil. Porque sola no valgo nada. Porque no puedo luchar contra mí misma y los demonios de mi alma, porque no tengo la fuerza suficiente para dejar todo esto que estoy escribiendo atrás y mirar todo con un poco más de optimismo. ¿Más? Si siempre fui muy optimista... Lo sigo siendo, pero es difícil. ¿Dónde están las palabras optimistas para mí? Por lo menos que me engañen, pero quiero escucharlas, quiero, o mejor dicho, necesito que me recuerden de que existe la luz. Porque sólo quiero verla, porque quiero salir de este lugar en el que me encuentro ahora, y quiero tener la certeza de que voy a llegar a algún lado a este ritmo.
No quiero que llegue el día en el que tenga que resignarme a crecer y tener un hogar, una familia, mantenerlos y demás. No quiero tener que mantener a nadie en el sistema en el que vivo ahora y en el que todos viven, es ese sistema lo que me molesta muchísimo también. A la larga, es una redundancia tan grande que nadie la nota. Todos viven cosas distintas todos los días, pero siguen siendo condicionados por ese sistema, y se repiten las acciones, vuelven a repetirse una y otra vez, nadie lo nota, pero es igual que una montaña rusa. Da vueltas y vueltas... Y parece que nunca va a terminar. Me gustaría estar viva para cuando termine, pero realmente no creo lograrlo.
Probablemente sea por todo esto y algunas otras cosas [detalles] por lo que me deprimo de vez en cuando. Es cuando me acuerdo de todo esto que suele pasarme, supongo. Ahora no estoy deprimida, sólo de mal humor... Y hace días que no logro escribir más de dos renglones. Para peor, ayer me di cuenta de que TODA mi carpeta con fotos, documentos, y sí, con todo lo que escribo, desapareció. Sí, sé dónde está, en el disco rígido de mi primo, porque la corté y la pegué como una gran idiota. Ahora no sé cuándo me va a traer todo eso de vuelta y me recuerdo a cada rato que lo tiene él y que simplemente por eso no tengo que desesperarme. Pero hasta entonces, ¿qué tengo que hacer? Está bien que hace días no puedo escribir nada, pero... A veces tengo ganas de intentarlo. A veces me veo tentada de abrir el documento y esperar para ver si surge una idea. Un par de veces creo que dejé ir momentos de inspiración, y esos son muy valiosos para mí. Tengo que resignarme...
Estoy jodida.

9 dic. 2010

The COOL day.


¿Para mí? No, para mí no fue nada cool. De hecho, me levanté temprano, ahora estoy hecha un zombie, fui a inglés y después de mucho tiempo buscando, no pude encontrar Four Weddings and a Funeral para verla online, así que ahora por lo menos espero que se descargue para consolarme un poco después de tanto tiempo perdido. ¿Pero eso importa? No, porque acá quiero recordar que es el cumpleaños del mejor baterista del mundo, uno de los tres hombres que me cambiaron la vida, ladies and gentlemen: Mr Tré Cool, from Green Day.
Tré, Tré, Tré, es muy, muy, muy cool. Su nombre lo dice y no puedo agregar demasiado sobre eso, es simplemente la verdad. Aunque nunca en su vida vaya a leer esto, deseo por lo menos tener la libertad de expresar todo lo que siento por él en la fecha de su cumpleaños. Porque es eso, ¿no? En sí, nunca me interesan demasiado los cumpleaños, los hago especiales si la persona que cumple lo considera una fecha especial [lo cual la mayoría de las personas hace]; pero en el caso de él, de los miembros de Green Day en general, nunca pude decirles todo lo que los aprecio, por haber cambiado mi vida, porque ellos llegaron en el momento exacto para hacerme volar la cabeza con sus canciones. Nunca pude ni puedo decírselos, a excepción de aquel 22 de octubre que ahora parece tan lejano. ¿Pero vale que se los diga si no lo van a recordar después? Para ellos debo ser ahora un sueño como se me hace que lo fueron ellos para mí. Sí, sé que pretendo demasiado, pero es que con sólo decirles GRACIAS me sentiría realizada. Y no da para que ande por la vida gritando cuánto los amo o que soy muy fanática de ellos, simplemente retengo esos sentimientos... Bueno, no tanto, a veces los dejo ir, muchas veces en realidad, cuando encuentro a alguien con quien hablar del tema. Y las fechas de cumpleaños, en el caso de ellos, me sirven para eso, para expresar mi gratitud.
Entonces, la palabra indicada es: G R A C I A S. Gracias Tré Cool, por ser parte de esos tres que me llenan de alegría cuando más lo necesito, porque su música me hace feliz, porque es inevitable no sonreír cuando escucho hablar de ustedes, o cuando me pongo a pensar en cómo una persona puede ser tan genial.
Debería agradecerle a él algunas otras cosas, tales como:
*La pérdida de mi lente de contacto: Esto es lo más cerca que pude estar de Tré Cool y por un momento no fue gracioso... Después decidí que ya estaba perdido, y que no iba a arruinar mi noche por un estúpido lente de contacto. Estaba en el recital, gritando, saltando como podía y mirándolos a ELLOS. Oh sí, eran ellos y yo. Y lo veía a Billie recorrer el escenario emocionadísimo, a Mike tocando y disfrutando de estar ahí con sus mejores amigos, hasta que lo vi a Tré... Y sonrió de una manera tan hermosa [siempre amé la sonrisa de Tré]; era increíble que esa sonrisa se estaba dibujando de manera espontánea en frente de mis ojos, sonriendo porque todos nosotros estábamos eufóricos. Lo creí tan irreal, pero sin embargo estaba sucediendo. Sonrió y lo miró a Billie, estaba terminando una canción y supongo que se sonreía porque ya nadie cantaba, sino que gritábamos desesperados. Y se me llenaron los ojos de lágrimas, sólo por aquella sonrisa, y al segundo siguiente... Me llevé la mano al ojo izquierdo y a la mierda el lente. Lo miré y traté de ponérmelo de nuevo, una vez... se salió, casi se me cae... Otra vez... se salió y se me cayó, y me quedé mirando el piso medio traumada. Empezó a sonar 2,000 Light Years Away. ¿Importaba el lente? Si el lente importaba en ese momento, entonces definitivamente no estaba viendo a Green Day. No le di importancia, pero sí, Tré, fue tu culpa.
*Las ideas bizarras que siempre le da a mi hermana: No sé si se sabe que tengo una hermana que está medio loca también [en realidad, todos estamos locos acá]; hace caras, sonidos raros, molesta todo el tiempo, y en las conversaciones sólo está para acotar cosas que no tienen nada que ver con el tema, probablemente, y que a uno le hacen morir de risa. Así es ella, y desde que conoce a Tré Cool [era muy chica cuando lo conoció], empezó a poner en práctica alguna de las estupideces que suele hacer él. Gracias Tré, total vos no tenés que soportarla todos los días.
*Sonrisas y risas contagiosas: Lo que siempre logra transmitir, porque el día en que Tré Cool no haga reír a alguien, el mundo ha de haberse vuelto tan l o c o como él. Es inevitable que no lo logre, a veces, varias veces, me pasa que estoy muy deprimida, y esos son los momentos en los que pienso "debo escuchar música", más específicamente, Green Day. Y si bien todas las canciones levantan el ánimo, no hay como escuchar Dominated Love Slave, por ejemplo. Man, es como si todo por lo que antes había estado deprimida fuera tan estúpido como la manera en que me hace saltar esa canción! Y más desde que tuve el placer de escucharla en vivo, el 22 de octubre. Entonces me acuerdo de todas las cosas que le pude gritar aquella vez, ¡eso era una maldita fiesta, una verdadera fiesta! Y no sólo las canciones, en los videos pasa lo mismo, porque Tré lleva un payaso dentro, y sabe sacarlo en el momento indicado. A la vez sabe comportarse, y yo creo que es una gran persona, admirable, porque simplemente vive la vida y lo pasa bien. No me importa que haya fracasado en el matrimonio y con todas las novias que tuvo, se lo ve tan bien que no me gustaría pensar que sufre por alguna otra mujer alguna vez. Es Tré, él siempre va a brillar por algo más que lo que pretende llegar a tener un hombre alguna vez, más allá de una familia, él brillará por el gran personaje que es, por cómo es tan directo y dice las cosas cuando verdaderamente lo siente. ¿Ven que el apodo Tré Cool vuelve a quedarle bien?
Creo que debería haber seguido diciendo otras cosas... Pero acaban de pasar algunas cosas que terminaron de arruiarme el día :) Y no quiero empezar a mandar mala onda en este texto, por más que sea insignificante e incoherente en cierto sentido. Feliz cumpleaños, Tré, cumplí muchos más, chabón, porque así te quiero, con Green Day hasta que tengan ochenta años y sigan tocando y moviéndose con bastones

5 dic. 2010

¿Puedes?

"... «¿Puedes tú, Paul? -se preguntó en sueños-. Sí. Es así como sobrevino. Es así como he llegado a mantener casas en nueva York y en Los Angeles y más hierro rodante del que hay en algunos parques de coches usados. Porque puedo y no es algo por lo que tenga que disculparme, maldición. Hay montones de tipos que escriben mejor prosa que yo y que entienden mejor lo que es la gente y el supuesto significado de la Humanidad, demonios, ya lo sé. Pero cuando el monitor pregunta ¿lo consiguió? sólo levantarían la mano unos pocos. En cambio, por mí se levantan muchas manos, o por Misery..., pues al final creo que los dos somos iguales. ¿Lo conseguí? Sí. Apuesta lo que sea. Hay en este mundo un millón de cosas que no sé hacer. No puedo batear una pelota, ni siquiera en la secundaria. No puedo arreglar un grifo que gotea. No puedo patinar ni dar un acorde en la guitarra que no suene a mierda. Dos veces he intentado el matrimonio y en ninguna lo conseguí. Pero si quiere alguien que lo saque del círculo, que lo asuste, que lo seduzca con una historia, que le haga llorar o sonreír, eso sí que puedo. Puedo traerlo y llevarlo hasta que grite basta. Soy capaz de hacerlo. Claro que sí.»
La insolente voz del joven pistolero mecánico susurró en medio del sueño, que cada vez se hacía más profundo:
«Lo que tenemos aquí, amigos, es una mezcla importante de grandilocuencia y espacio en blanco.»
«¿Puedes? ¡Claro que puedo!»
«¿Lo consiguió?», inquirió la máquina convertida en monitor.
«No. Hizo trampas. En El hijo de Misery, el doctor no fue a la casa. Tal vez todos ustedes olvidaron lo que pasó la semana pasada. Pero un ídolo de piedra nunca olvida. Paul, debe salir del círculo. Perdónenme, por favor. Ahora tengo que aclarar. Ahora tengo que...»

-Aclarar... -murmuró, deslizándose hacia la derecha..."

Misery - Stephen King.