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12 ene 2012

Archivos borrados

Es mi deber aclarar el porqué de ésta entrada. Resulta que tuve demasiado tiempo para pensar últimamente, para pensar en asuntos personales, quiero decir, y llegué a estar tan aburrida que decidí cambiar mi foto de perfil [sí, a eso me llevan mis pensamientos últimamente, creo que merezco que me den una buena patada en el culo]. Así que daba vueltas por facebook, porque sorprendentemente tengo más fotos ahí que en "mis imágenes" [fotos que sacan otros, porque... cualquiera debe tener más fotos mías que yo misma] y empecé a retroceder en el tiempo, mediante imágenes.
Así, me acordé de un par de cosas de mis años de escuela que realmente no me habría acordado si no hubiera visto ésas fotos. Y hablo en serio, es como si hubieran pasado hace tanto tiempo, que mi cabeza ya no relacionaría ningún hecho actual con esos recuerdos. Excepto algunos, tal vez; porque con Belu solemos recordar a veces cosas que nos gustaban, pero de a poco fuimos viviendo otras cosas entre nosotras que tampoco tuvieron que ver con los días de escuela, así que... Creo que a ambas nos pasó lo mismo. Dejamos dormir todos esos recuerdos. Ahora, fascinada veo cómo éstas cosas parece que hubieran sucedido ayer.


La primer foto que hay que destacar es ésta. Refleja perfectamente lo que todo el curso hizo durante los tres años de polimodal. En general, rascarnos las pelotas. Y en cuanto a cada uno de nosotros... Bueno, Alan brilla por su ausencia. Juan vivía durmiendo. Sam... Bueno, ¡Sam! Y Belu y yo, colgadas una de cada lado, muy en otra. [Y nótese lo perfecto que estaba cortando ese papel.]



La segunda imagen habla claramente del chamuyo que nos salvó la nota. Observen a la chica de pelo corto y campera de jean (?) ordenando papeles nerviosamente y leyendo de paso las fotocopias de una lección para la que claramente no estudió; la chica de al lado claramente no sabe que está leyendo un mapa de Argentina, y el chico con las manos en los bolsillos ha adoptado su famosa posición de "estoy tranquilo, soy Juan y soy un capo". En cuanto a la chica de pollera... No pregunten.






Acá una foto con mi querido curso. ¿No vieron qué unidos que éramos? Mejores amigos por siempre.
[BTW, Perón sale re sexy!]
[Si no notaste la ironía del comentario, morite.]











No pregunten porqué, pero cada vez que llovía, hacíamos ésto. Alguna idea boluda de Manu, evidentemente. O de los tres... Anyway, ¿alguien más notó que tengo el mismo buzo en las tres fotos?
Nota: Estaba por poner una foto de cuando íbamos al cyber de Dirty, pero la única que hay es una en la que el don Dirty sale tirándose encima mío [don't be mal pensado (?), tirándose en el sentido de que estába abrazándome y es mucho más grande que yo, so... se entiende mi chiquititez, putos], y es muy graciosa y fea y no da. Aguanten esas tardes ahí ocupando espacio al pedo.



Días soleados en invierno y en primavera, dibujos raros en la mesa... y en las paredes. La miles de fotos con caras MUY raras [no sé cuál de nosotros sale más escrachado, de verdad] y las más tiernas [... bueno, no dije que salgamos con caras normales]. Me acordé también que nos decían trío dinámico, que el que nos empezó a decir así fue el jefe de preceptores, que nos odiaba demasiado y a nosotros nos chupaba un huevo. Que Manu siempre se dejaba peinar o maquillar, que nuestra primer foto con Belu fue ésta, que Alan era flogger y nosotras nos sacábamos fotos con él y nos cagábamos de risa.
Creo que hice ésta entrada por ella, porque a pesar de que pasaron muchos al lado nuestro, ninguno estuvo conmigo realmente, y todas esas fotos que son para cagarse de risa no existirían si ella no hubiera estado ahí para hacerme sonreír. No culpo a nadie ahora realmente, porque cada uno lidió con su propia carga, lo sabíamos todos, o por lo menos teníamos una idea de que cada uno se repartía entre su propio mundo y el que estábamos obligados a compartir en el aula. Lo sabíamos incluso de las personas con las que no hablábamos o de las que detestábamos, sólo que yo [o nosotras, debería decir], queríamos que nos dejaran un poco en paz. El colegio fue, es una cárcel, no volvería ahí de ningún modo, pero puedo sacar algo bueno de ésas fotos, de ésas personas, y es que me ayudaron a llevar esos años con más tranquilidad, lo hicieron hasta donde pudieron. A mi mejor y única amiga del secundario la conocí hablando de los Simpsons, y ya me estaba quedando sola en ese entonces... Cuando vi que ya no había lugar para mí, ella me vio y puso una silla al lado suyo, y ese gesto bastó para que me diera cuenta que de verdad valía la pena. La manera en que la aprecio no se puede expresar en palabras, lo lindo que es recordar ESOS momentos, tampoco. Ojala todos tuviéramos la suerte que yo tuve, la suerte de saber sin explicaciones lo que es la verdadera amistad.

28 dic 2010

2010... That fucking year

Hoy es 28 de diciembre del 2010, y a días de terminar el año, me decido a reflexionar un poco sobre algunas cosas que me pasaron, principalmente sobre lo mejor que me pasó en la vida [Green Day] y sobre lo peor que me pasó [la escuela].
Vamos a hablar primero sobre lo malo. Resulta que en sí, todo este año estuvo cargado de emociones muy fuertes, de momentos que sé que por más que quiera, no me voy a olvidar NUNCA. Sabía que este era el año en que por fin iba a poder ir a un recital de la banda que me cambió la vida; sabía que este era el año en que terminaba definitivamente la escuela, ya nada más de "andar con mochilas y amargos recuerdos", y por fin a estudiar algo de mi interés; supe después que iba a ser tía por primera vez, y ahora ya estoy ansiosa, porque en cualquier momento llega Isis a este mundo; más tarde supe otras cosas que tampoco me agradaron demasiado, y conocí gente hermosa. Todo en un año, y probablemente por eso variaron tanto mis emociones.
El colegio... That fucking place. Se podría decir que de mis tres años de polimodal, este fue el peor. Terminé por desepcionarme más, por darme cuenta de que hay gente que tan sólo con diecisiete o dieciocho años ya tiene la mente jodida y que no va a cambiar. Me di cuenta de que ya ni por ellos se puede hacer nada, que están encerrados, en su burbuja, y lo único que resta es mantenerse vivo. Claro que probablemente [muy probablemente] también estoy jodida. Lo único que me restó fue pensar en que no todo el mundo es igual, que hay personas que tienen la mente un poco más abierta, más abierta que yo y mucho más abierta que otras personas. Lástima que me crucé con pocas...
Empecé el año creyendo que iba a irme de viaje, sólo por mis dos amigos, para pasarlo bien, tener lindos recuerdos en la nieve, grabarnos haciendo estupideces, y demás cosas que suelen disfrutar la gente de mi edad. Al final, terminé peleada con la mitad de mi curso y casi sin poder respirar esas cinco horas encerrada en mi salón. ¿Lo que me mantenía viva? Mis amigos. El hecho de que ya era lo último. Saber que afuera me esperaba algo un poco más parecido a la libertad. Y mientras tanto, ahí adentro había discusiones, el ambiente era pesadísimo, perdía tiempo en materias inútiles que no me van a llevar a ningún lado, pasé frío, calor, hambre. Más discusiones, aguantar más injusticias, tratar de encontrarle el lado positivo. Todo eso, cinco días a la semana, cinco horas al día, y los únicos dos días que salíamos una hora antes eran una bendición. Evidentemente, este año no saqué nada bueno de la escuela, que sólo era un tormento permanente. Fue muy distinto a los años anteriores, o será, probablemente, que antes todo me importaba mucho menos. Creo que crecí un poco.
A la entrega de medallas fui solamente por mi vieja y por mi abuela, punto final. Es así, no lo voy a negar a nadie porque me parece una hipocrecía. Desde que llegué a la escuela ese día me dieron ganas de salir corriendo. Fue lindo igual ver a los que realmente valían la pena, que casualmente, tampoco tenían demasiadas ganas de asistir. Pero una vez que entramos, donde estaban todos los demás, pasaban canciones que decían cosas como "recuerdos que no voy a olvidar" o esas cursilerías que siempre ponen sobre la amistad en la escuela. ¿Recuerdos? Claro, lindísimos recuerdos. Lindísimo el recuerdo de la piña en la cabeza que me metieron, lindísimo recordar que tenía compañeros que quisieron cagarnos, más lindo el recuerdo de que durante semanas no nos dirigió la palabra nadie, la mitad del curso porque no odiaban y la otra mitad porque no querían meterse en el quilombo. Lindísimos todos esos recuerdos, muy lindo acordarse de lo que sufrió mi vieja por mí, porque sabía que yo no me sentía bien con todo lo que pasaba. Lindo también haberselo ocultado a mi viejo, que ya bastantes problemas tenía con mi abuelo como para encima enterarse a fondo de todo lo que pasaba. Muy hermoso, por supuesto.
¿Y saben qué? No me lo voy a olvidar jamás. Nunca me lo voy a olvidar. Porque cuando me pregunten si no extraño la escuela, la respuesta va a ser directamente NO. No la extraño ni la voy a extrañar nunca. Sí hay cosas que sé que aprecio mucho, como esas mañanas de invierno, en que nos escapábamos del salón con Belu y nos íbamos al bufet, del lado de afuera, donde daba el sol de frente, poníamos música y simplemente estábamos, o las veces que nos habremos quedado horas después de clases en el ciber de en frente, con personas que este año no nos dirigieron la palabra. Las veces que nos íbamos con Alan y Martin a dar vueltas, las veces que nos engancharon boludeando y casi nos sancionan [y el chamuyo que nos salvó], o las tres veces que sí nos sancionaron, por reírnos de las caras que Juan hacía cuando cantában el himno, o cuando nos salimos de clases y no tuvimos ninguna excusa buena, un montón de cosas. Pero realmente, no volvería a la escuela sólo por vivir esos momentos. Porque todo lo demás lo supera. No solamente mis compañeros, porque desde que entré en octavo que me vengo quejando con los directivos por cosas que me parecen injustas, sin ser escuchada. No volvería nunca, no quiero. Ya me quité el cartel que dice "pegue que no duele", por lo menos momentáneamente. Hay que ver con qué me encuentro en esta "nueva etapa" que voy a comenzar.
Pero otra cosa que me mantenía viva, que me mantuvo viva por mucho tiempo, era Green Day. Porque desde que supe que los amaba y comenzaron a cambiar mi vida, supe también que no podía morirme sin verlos en un recital. Por lo menos para gritarles "gracias" y que mi grito se confunda con los gritos de todos los demás. Cumplido, ya me siento realizada. Porque gracias a ellos tres, mi vida comenzó a tomar otro rumbo, o tomó otro rumbo directamente. Entendí sus letras y mi cabeza se abrió, pude ver muchas cosas con mejor claridad. Entendí todo lo que me decían, entendí sus mismas contradicciones y las cosas que siempre dejaron más que claras. Y a raíz de eso, conocí muchas otras cosas. Escuché a mis bandas favoritas, leí mi libro favorito, conocí a mis mejores amigos, supe a qué iba a dedicar mi vida, creí en cosas nuevas y dejé de creer otras, comprendí lo que se supone que debo ser. Porque ellos llegaron cuando estaba creciendo y me enseñaron mucho de lo que sé. Gracias es poco, porque encima de todo, vinieron hasta acá y dieron un show para mí. Sí, para mí y cuarenta mil personas más, y fue el mejor show en la historia de Green Day. ¿Gracias? Me las meto en el culo, jamás voy a poder expresarles con palabras todo lo que significan para mí.
Es por eso que desde mayo, cuando nos enteramos la fecha, y desde el 28 de mayo, cuando tuve la entrada en mis manos, hasta aquel maravilloso 22 de octubre, el gran pensamiento que ocupaba mi mente era Green Day. Soportaba todo por Green Day, lo retenía todo por ellos, porque lo demás, ya no me importaba. No me importaba ir al viaje de egresados, porque iba a ir a verlos a ellos, no me importaba pasar horas y horas en la escuela, porque sabía que por tres horas iban a estar tocando para mí.
¿Otras cosas que me pasaron? [Si creen que corté mi discursito sobre "lo que sentí por Green Day este año" a propósito para no extenderme, creen bien.] Bueno, me enteré que voy a ser tía, como ya dije. Esa fue una de las razones por las que no fui al viaje. Belu no iba a ir, y era, además de Alan, mi única mejor amiga en mi curso. Si no iba ella, ¿qué íbamos a hacer nosotros? Bancarnos a los demás, claro. Además, hasta ese momento no sabía en qué fecha iba a ser el viaje y el recital, y si coincidían, ya daba por hecho de que al viaje no iba. No me iba a perder a Green Day por nada del mundo. Así que nos bajamos los tres, y después se bajaron otros más. Ahora, la panza ya está de nueve meses [casi] y esta semana ya voy a conocer por fin a Isis ♥. Estoy conteniéndome todo el tiempo de mandar un mensaje preguntando "¡¿ya salió la pendeja?!", porque si lo hago, Belu me va a pegar (?).
Además de ésto, conocí a gente muy kopada. A los de la GDH, a gente nueva en La Fonola, en otros lados, mucha gente que llegó y con la que es genial compartir momentos.
Por esas cosas y muchas otras, en el 2010 me pasó lo mejor de mi vida y lo peor de mi vida. No fue para nada aburrido, porque tengo un montón de recuerdos distintos. Hay que ver cómo me trata la nueva década, si es que en el 2012 no se termina el mundo.

2 ago 2010

Después del descanso... de vuelta a la cárcel.

Podría decir que fueron las dos semanas más felices del año, pero estaría mintiendo descaradamente. Sí fueron mejores que las demás, no lo voy a negar, aunque pasaron cosas que hicieron que me den ganas de disparar una pistola en mi sien, izquierda o derecha.
En fin, fueron buenos días. Sin levantarme temprano, sin ver las mismas caras de imbéciles durante cinco horas diarias, sin tener que pretender que de verdad voy a esforzarme por aprobar Proyecto, y demás cosas que me cagan la mañana de lunes a viernes, de 7:30 a.m., hasta las 1 p.m. Por lo menos podía pensar en cosas que sí me interesaban. Como mi ingreso a la facultad el año que viene, que lamentablemente sin terminar la escuela no puedo empezar. O en mi ingreso al conservatorio. Como sea, esos días volvieron a quedar atrás, y hoy mi día comenzó cuando mi vieja me despertó diez minutos más tarde que de costumbre porque mi papá había puesto mal el despertador la noche anterior.
Entonces me levanté rápido para que, por lo menos el primer día, mi hermana no me cague el baño y se quede a vivir ahí por horas, para dejarme después a mí haciendo todo a las apuradas. Me metí, me lavé, me miré al espejo por bastante tiempo y pensé [siempre hago eso, como si mi cara fuera linda, pero en realidad sólo me miro los ojos y algunos otros detalles y pienso en cosas tales como "cómo se sentiría ser otra persona", "cómo sería si no tuviera problemas de visión", o "cómo sería si no tuviera que operarme para sacarme las muelas de juicio que todavía no salen"]. Después salí, me vestí y tomé jugo porque me estaba muriendo de sed. Mi mamá nos apuró un poco más, y salimos de casa. Hacía un frío de cagarse. Caminamos cuatro cuadras hasta la parada de otro bondi, porque iba a venir "vacío y más rápido". La cuestión es que caminamos todo eso y el colectivo no vino ni más vacío ni más rápido, de hecho, llegamos a la escuela al horario de siempre y viajamos más apretadas que las vacas cuando son trasladadas. Y cuando íbamos llegando, veía ese horrible lugar otra vez, con las paredes amarillas escritas, con las ventanas llenas de alambres y rejas, como una verdadera cárcel, y con su puerta de metal gigante y los porteros que te miran con asco como si fueran muy importantes en ese lugar.
Fue terrible cuando entré y había sólo dos o tres mochilas en las mesas. Evidentemente, entrábamos tarde y yo era una de los pocos boludos que se levantaron temprano al pedo. Y era verdad, porque después entró Alan y Martín, y me dijeron eso. Llegó el prece Gato, y le preguntamos, y nos dijo que él había dictado la nota. Alan sí tenía la nota, pero la fecha decía que era la semana que viene, por alguna extraña razón. Y eso, la verdad, fue bastante gracioso. Después llegó Claudio, que si bien no está en nuestro curso, él también fue otro pelotudo que entraba tarde y entró temprano. Boludeamos un rato, hasta que llegó Cesar... No, él no era boludo, él tenía que rendir, y había ido a eso... Y falló. Después de la infeliz noticia de que Cesar desaprobó psicología... O ECI, no me acuerdo, nos pusimos a huevear, y se pusieron a hacer flexiones de brazos. Alan logró 24 flexiones, Cesar hizo 30, y Martín llegó a 25, pero haciéndolas mal a partir de las primeras 5. Después Martín se puso a correr porque tenía frío, y como Alan no tenía más chicles, fuimos al bufet a comprar... Sí, un chicle para Martín, y éramos cuatro pelotudos. Después fuimos a buscar cartas a la biblioteca, y fuimos al salón otra vez, y ellos se pusieron a jugar al chinchón. Yo iba a jugar, pero preferí dejarlo a Cesar, y yo me senté con Martín, a ayudarlo [delirarlo], y a anotar los puntos. Ojo que iba por plata, apostaron 25 centavos cada uno ☺.
Recreo. Ellos salieron y yo fui a comprar palitos salados, después volví y me senté a leer. Hasta que sonó el timbre y volvieron.
Siguieron jugando, y un par de partidas después, Martín pierde humillantemente, por lo que le presté mi mp5 [en realidad, el mp5 de mi prima] y se puso a escuchar música. Un poco después, cayó Alan, así que juntos se fueron a dar vueltas por ahí. Y al final, ganó Cesar, y Claudio aseguró que "creyó que ya lo tenía ganado". En un principio lo pensé también igual. Se fueron, me quedé sola otra vez porque no tenía ganas de salir con el frío que hacía, y me puse a leer.
Al rato, llegó Faty, hablamos un rato, y como ella también andaba con un libro en el bolso, nos pusimos a leer. El sol de mierda que entraba por la ventana no calentaba nada, así que estaba media cagada de frío, porque la estufa estaba "prendida", pero tampoco calientan nada. Calientan más para la vereda que para adentro. Pero no nos podemos quejar, después de cinco años de no tener estufa y de tener puerta con MUCHA suerte, tener una estufita que por lo menos te calienta el culo si te acercas mucho, es un gran privilegio. De verdad.
Nos pusimos a hablar otra vez, hasta que fueron llegando todos los demás. "¡Va cayendo gente al baile!". Después de un rato llegó mi honga ♥, que hace mucho que no veía, y se puso a hablar con nosotras. Esperaba verla con más pancita, pero no le creció nada. Sebas, me gustaría que te hicieras notar, ya que estás tan cómodo en el vientre de tu madre, tenés una tía bastante ansiosa, y'know? En fin, hablamos otro rato, debatimos sobre el matrimonio gay... Perdón, ¿dije matrimonio? Es Unión Civil. No pensábamos demasiado distinto, pero hablábamos sobre las estúpidas excusas que tienen las personas que están en contra porque no saben una mierda sobre nada. Hasta que llegó la de inglés, y nos fuimos a sentar.
No hicimos absolutamente nada en toda la hora, con Belu hablamos mucho, de todo, y creo que lo más gracioso y relevante que pasó fue lo que dijo Alan. "La iglesia católica es una porquería", o algo así. Y Martín se empezó a reír a carcajadas. ¿Dije alguna vez que la risa de Martín es la mejor que escuché? Graciosa, burlona y es la que hace que te rías de "la risa" más que del chiste. Estaba llorando de la risa, así que como no podía hablar, Manu tuvo que decirnos lo que dijo [ah, había llegado Manu!], y lo había dicho tan enojado y tan de repente, que sí fue muy gracioso. Después la profe de inglés nos fue preguntando de a uno qué habíamos hecho en las vacaciones. Nadie hizo "nada". O así empezaban todos los relatos. Aunque de las pocas personas con las que me hablo en el salón de clases, de verdad ninguna de ellas había hecho nada demasiado interesante. Creo que Juan es el único, que según nos había contado antes de las vacaciones, se iba a ir a Chile a ayudar a reconstruir casas con la iglesia. Después, todos nosotros, Martín, Faty, Alan, Belu y yo, no habíamos hecho absolutamente nada. Bueno, Martín creo que salió, y Faty fue al cine, pero lo que es "el trío dinámico, ABC", nada. En casa porque hace frío, viciando en la computadora, mirando tele, películas, leyendo, etc... Le conté a la profesora que estaba leyendo Juicio Final, que había escuchado música, que el día del amigo salí a caminar sola [pero que me arrepentí muy rápidamente al notar que por San Miguel no se podía ni caminar], que había visto A Hard Day's Night, Across the Universe, Alicia en el País de las Maravillas [ella no sabe que esas películas ya las había visto como cinco veces cada una, mínimo], que había tocado la guitarra... Más que otras veces, y demás cosas. Dicho así, sí parece que fueran varias cosas, pero la verdad es que fue bastante normal.
El día terminó entonces, muy rápido. Salimos del colegio casi corriendo, fuimos a la parada a tomar el bondi, y nos fuimos a casa. Así empezamos otra vez, pero ésta vez es diferente.
Ésta vez, deseaba con todo lo que tengo y soy no volver a la escuela. Éste año es distinto, porque la mayoría del salón me detesta. Es distinto porque ahora tengo algo que esperar, cada vez falta menos para octubre. Éste año es distinto también, porque es el último. Van a ser mis últimas vacaciones de invierno, hoy empezaron oficialmente mis últimos cuatro meses de clases, y después de eso, el resto de mi vida después de la escuela. Es increíble pensar que voy a estar finalizando en diciembre, y que voy a empezar cosas nuevas. Los cambios bruscos pueden volverle a uno loco, pero éste no es un cambio tan traumante como para provocarme eso. Y todo el mundo sobrevive a su último día de clases, para siempre. Me van a dar la libertad condicional, de verdad lo siento así. Por más que quiera, sé que nunca voy a ser libre. Y si alguna vez lo soy, va a ser mi propia cabeza la que me va a hacer prisionera. Estoy jodida.